Por: Lucero y Jorge LuisNájar Donayre
Alumnos del 6to y 3°grado de primaria del COL FAP
La vida a los niños se nos hace super fácil cuando los adultos nos hacen sentir que no necesitamos cuidar nada, que los papeles, las envolturas de galletas, helados que nos comemos podemos arrojarlas a la calle, al río, a la plaza, donde sea. Es más, si hacemos bolitas con ellas y tenemos puntería zas! Daremos en el blanco, ¡Qué chévere! Total, luego el camión de basura pasa y los recoge.
Pero, resulta, que después no es tan divertido porque las calles terminan super sucias, hay malos olores, vienen las moscas, los peces se mueren, el agua está turbia y todos los adultos que en un inicio no se fastidiaban por las cosas que echábamos a la calle, a los ríos o a cualquier parte que no fuera un cesto de basura, se enfurecen porque no se puede vivir así en medio de tanta suciedad. No podemos tomar esa agua tan cochina, no se puede respirar, ¡Ay por Dios! Nuestro hijito se va a enfermar! Vamos a gastar plata en doctor, con lo caras que están las medicinas! Qué hacen las autoridades? Oh! Oh! Cincuenta mil veces oh!
Entonces los niños pensamos los adultos se rayaron, no manyan nada, ¿quién los entiende?
Pero si todo el problema lo ocasionaron ellos por no aprender a cuidar el medio en que vivimos. Si todos los niños hiciéramos entender a nuestros padres que es tan fácil, poder respirar un aire limpio, tener agua sana y clara para tomar, que no van a tener que gastar más plata en medicina porque van a actuar como gente responsable, si no ensuciamos, y llenamos de basura el mundo, la historia sería otra…ok?
Puchis! ¿Quién diría no? Que ahora nos toca educar a nuestros padres y decirles cómo hacer las cosas en el presente para que tengamos un futuro.
Y esto es sólo el comienzo….





