La historia más reciente de nuestro país nos muestra una nación por demás golpeada y con una población que todavía está en la ruta de reconciliarse superando las diferencias, sobre todo las culturales, aceptándonos tal cual con nuestros valores, errores y aciertos.
En estos últimos días hemos recordado parte del trabajo de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación Nacional, que nos describe los siniestros hechos que se registraron durante la época del terrorismo, a propósito de la muerte de Abimael Guzmán, cabecilla de la organización criminal Sendero Luminoso.
Como él cayeron otros de sus cómplices que purgan su condena en la cárcel, pero, la herida sigue abierta para miles de familias que perdieron a sus seres querido por los asesinatos perpetrados, para quienes ni la muerte podrá cerrar ese dolor. Es natural si nos ponemos en el lugar de ellos y nos solidarizamos con sus sentimientos.
La Comisión de la Verdad, nos dijo crudamente sobre el horror que vivimos donde además de Sendero Luminosa, las muertes vinieron también de fuerzas militares y de otros grupos, pero, unas 30 mil muertes pesan sobre el senderismo, por lo que Guzmán había sido sentenciado a cadena perpetua.
Y al margen de que será enterrado o incinerado, aunque el Defensor del Pueblo está sugiriendo incineración, está el tema pendiente sobre algunos miembros del Gabinete Ministerial, sobre el afrontar investigaciones sobre participación en terrorismo, que deberían ya haber sido retirados.
El Defensor también ha dicho que, en esto se da la figura de rebasar la ley, por lo que pasa a un tema criterio. Puso como ejemplo que no es posible que un investigado por delitos ambientales sea designado Ministro del Ambiente, por más que no haya sido sentenciado, hay un punto de presunción muy delicado.
Por lo que acoger a que nadie es culpable, hasta que no haya sido sentenciado, no encaja en estas designaciones de altos cargos de decisiones de las políticas nacionales, que pone en riesgo al mismo proceso de investigación.
Estas similares conductas de los gobernantes sean de izquierda o de derecha, o de otra ubicación, es lo que hace mucho daño no solo a la gobernabilidad, sino a la credibilidad, aunque ya muy decaída, de los políticos en general de nuestro país.
Así frente a la muerte del fundador del terrorismo de Sendero Luminoso, y la postura vacilante respecto al cambio de ministros, no hace más que generar inestabilidad y debilitar los esfuerzos de los Ministros idóneos que vienen trabajando en bien del Perú, que forma parte de ese todo por lograr la reconciliación nacional.
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Comisión de la Verdad
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