- Titulares se integraron para solicitar un permiso forestal que hoy es reconocido por mostrar una nueva imagen del aprovechamiento formal de la madera en la Amazonía.


“El sector forestal más que beneficios, trae problemas”, es lo que se solía decir en el caserío de San Antonio de Picuro Yacu, en Maynas, Loreto. Sin embargo, esta percepción comenzó a cambiar cuando cinco personas se juntaron para aprovechar de manera legal los recursos forestales de sus predios privados mediante un plan de manejo forestal intermedio consolidado.
Hoy, esa decisión se refleja en una mejor calidad de vida para ellos, sus familias y la población. Armando Caballero Peña, Wilder Alva Del Águila, Elio Cárdenas Alas, Segundo Adolfo Pezo Escobar y Delfina Tello Muñoz son titulares del permiso forestal consolidado que reúne cinco predios privados contiguos que en total abarcan 219.50 hectáreas de bosque, en una zona que se ubica a 30 minutos de Iquitos por vía terrestre.
“Es importante optar por la legalidad. Mucha gente tiene terrenos con bastantes árboles maderables, pero no conocen el sistema y piensan que tendrán multas. El aprovechamiento forestal es una gran oportunidad para salir adelante si se realiza de forma responsable”, indica Armando, quien también cuenta que en Picuro Yacu existía temor hacia la actividad forestal debido a la tala ilegal, la deforestación y un gran desconocimiento sobre las posibilidades de realizar un aprovechamiento formal que rinda frutos y cambie la mentalidad del pueblo.
Formalidad que promueve Pese a ser su primera experiencia en el sector forestal, los titulares ya cuentan con una constancia de cumplimiento de obligaciones, reconocimiento otorgado por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) en abril de 2026, que los certifica por su trabajo responsable en el bosque y por demostrar el origen legal de la madera, lo que los exhibe como un cliente confiable en el mercado nacional e internacional.
“Esta constancia nos va a ayudar a promocionar nuestro producto, ya que se encuentra con toda la cadena de trazabilidad cubierta, lo que quiere decir que quien quiera trabajar con nosotros no tendrá ningún problema. Esperemos que esta experiencia sea proyectada como un ejemplo de las buenas prácticas que se vienen desarrollando en el sector”, reconoce Armando.
Un aliado solidario en el bosque. Pero el camino hacia el aprovechamiento sostenible no fue inmediato, nació gracias a la comunicación con un aliado importante que vio un gran potencial en la zona y que hoy es una pieza fundamental para garantizar un trabajo legal y ordenado al ser quien permanece más tiempo en el área: el tercero solidario, un inversionista que comparte responsabilidades con los titulares y que se encuentra identificado en el contrato que registraron ante la Unidad de Gestión Forestal y de Fauna Silvestre de Maynas. Trazabilidad desde el bosque Detrás de cada decisión de los titulares, el tercero solidario y el regente hay un sistema que documenta el trabajo día a día: el libro de operaciones electrónico.
Cinthia Simón Villanueva, ingeniera a cargo de la trazabilidad de la madera, explica que esta herramienta les permite tener un control más preciso de los datos recogidos de campo, reducir los errores que se presentaban en los registros físicos, agilizar el reporte de información a las autoridades y sincronizar los datos en tiempo real con el Sistema Nacional de Información Forestal y de Fauna Silvestre.
«El registro en el libro de operaciones electrónico lo hacemos a diario con las actividades de campo. Ahí manejamos formatos que reportamos el mismo día, y esa información la conversamos constantemente con el regente, el titular y el tercero solidario», comenta Cinthia.
El sistema abarca todo el proceso: desde la tala y el trozado hasta el consumo de trozas, la producción en bosque y el despacho final de la madera aserrada como producto terminado. Cinthia añade que este año se implementó la transformación de la madera directamente desde el área de aprovechamiento. De acuerdo Frank Villacorta Salazar, regente forestal, esta decisión se debió tanto a razones comerciales como sociales, pues permitirá hacer uso de la carretera que conduce a Picuro Yacu sin afectar la vía con maquinaria.
“De esta manera mitigamos costos de producción, pero también demostramos mantener una buena comunicación con la comunidad. Al sacar la madera en presentaciones menos pesadas, aseguramos el cuidado de la vía y utilizamos vehículos más amigables con el medio ambiente”, precisa el regente forestal.
Cambio de paradigmas Para Frank, el caso de Armando y sus socios es importante porque significa un cambio de imagen para el sector forestal en Loreto, demuestra que es posible realizar una actividad forestal exitosa sin destruir el ecosistema ni recurrir a la ilegalidad y ofrece una nueva forma de ver el bosque: como una fuente de oportunidades que debe ser aprovechada responsablemente para asegurar un porvenir para las nuevas generaciones.
“Pues este modelo abre una oportunidad para que otros pequeños propietarios vean en la asociatividad un camino para incorporarse a la economía forestal formal, competitiva por su origen legal y que promueve la conservación de los bosques, mediante su manejo sostenible”, dice Ciro Mercado Guillén, especialista de supervisión del OSINFOR.





