Esta semana que va terminando ha tenido al Miércoles de Ceniza, que como todos los años es una fecha marcada en las celebraciones cristianas. Se señala que recibir la ceniza es una práctica universal, que no es obligación por ejemplo para los cristianos católicos romanos, aunque sí se coincide en que es el comienzo de la cuaresma.
Recibir la ceniza es un acto de arrepentimiento, una tradición que muchos siendo cristianos ni la entienden bien, ni menos se han preocupado por querer saber su significado. Y la verdad es que muchos seguimos y lo repetimos, aunque no lo comprendamos a profundidad.
Se tiene una idea básica, y más hemos escuchado a lo largo de nuestra vida decir “que este miércoles es ceniza, es por eso que la humisha se va cortar el domingo que viene”. Es parte de una realidad. La otra es que, dentro de la historia cristiana se trata del primer día de Cuaresma, eso representa el Miércoles de Ceniza.
Es una llamada a la entrada de Jesús en el desierto que precedió a su muerte. Antes de la Pascua, sin embargo, debemos preparar nuestros corazones para su Resurrección. Comenzamos nuestra temporada de preparación de nuestros corazones para la Pascua reconociendo nuestro quebrantamiento y necesidad de conversión, un giro de nuestros corazones hacia Dios.
El Miércoles de Ceniza se remonta al siglo XI. Sin embargo, la tradición de recibir cenizas tiene raíces aún más antiguas: la costumbre hebrea de vestirse de cilicio y empolvarse con cenizas en señal de penitencia. La Biblia no detalla explícitamente este primer día de Cuaresma, pero hay muchos casos de este acto de arrepentimiento en el Antiguo Testamento, como Job 16:15.
Así este 2025 ha iniciado como todos los años el tiempo cuaresmal de preparación para la Resurrección de Cristo el Domingo de Pascua. Es tiempo de oración, de reflexión, tiempo de conversión, puesto que “polvo eres y al polvo volverás”. ¿Nos estamos preparando en el arrepentimiento, para renovarnos?
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Ceniza para arrepentirse
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