Se venía anunciando desde meses atrás, que este invierno amazónico sería uno de los más grandes de las últimas décadas, quizás similar a una de los inicios de los 90 cuando la celeridad del caudal de los ríos no dio tiempo a los moradores de las comunidades ribereñas para que se preparen en recibirla.
Esta situación trajo como consecuencia que muchos perdieran la cosecha de plátanos y se echaran a perder también animales de crianza. Fue tan de pronto que hasta sus viviendas fueran rebasadas por las aguas dificultando la construcción de altillos como para pasar la temporada de invierno sin tener que dejar sus casas.
Varias de las crecientes grandes de las que hemos sido testigos a empujado a que se ubiquen a las personas damnificadas en lugares de acogida previamente designadas por las autoridades del sistema de defensa civil, incluso la generosidad de los vecinos en la medida de sus posibilidades hizo que participaran de la acogida.
Uno de los espacios que se designaban para albergarlos eran los ambientes de las instituciones educativas que, este año el Ministerio de Educación ha sido bien firme en no permitir que ello suceda, para que los escolares, pese al temporal fuera de lo normal, no dejen de asistir a recibir clases.
Y en este punto es importante recordar que hace unos 30 años atrás se construía los colegios con el piso a nivel de la tierra, a pesar que era zona inundable, y de hecho todo se paralizaba. Luego de tanta crítica a semejante criterio errado, se empezaron a construir a nivel elevado, hasta un metro más que, la última crecida del río. Esto debe ser una muestra para quienes vivan en zonas inundables, aunque un buen número lo hace.
La no utilización del ambiente de los colegios viene poniendo en apuros a varios alcaldes distritales, principalmente, quienes han tenido que buscar otros espacios para que las familias que resulten damnificadas puedan tener acogida en estos difíciles momentos, que además pasa por un tema de falta de alimentos, agua, y otras necesidades.
Todavía faltan varios meses de invierno, por lo menos hasta finales de junio, en la práctica tres meses que las personas afectadas y damnificadas recibirán el apoyo de las entidades que conforman el sistema de defensa civil.
Y este tipo de emergencias no siempre lo que lleva el Estado, alcanza, por lo que hay organizaciones, empresas y personas solidarias que se suman al esfuerzo y llevan la ayuda de acuerdo a sus posibilidades. Esto es importante de resaltar porque nos reafirma como humanos, seres de alta sensibilidad, solidarios, de gran inteligencia para actuar en momentos cruciales.
Celeridad del caudal
