Campaña contra el ruido

Por: Miguel Ángel Montalván Del Águila

Es muy lamentable que las campañas en bien de las mayorías desprotegidas, no dejen de ser un simple consuelo de tontos, como el pueblo está acostumbrado a los malos tratos de los que nos gobiernan, hay que seguir satisfaciéndolos con sus métodos arcaicos de gobernar.

Por ley el Alcalde es la persona que autoriza todo tipo de eventos públicos, entre ellos parrilladas, fiestas de beneficio, autorizaciones especiales de funcionamiento de establecimientos de dudosa calaña, entre ellos burdeles, hostales que cumplen con la misma finalidad,  motos y  motocarros en mal estado de funcionamiento.

Deben tener presente que existen talleres clandestinos en toda la ciudad, como aserraderos, carpinterías, mecánicos de moto y otros más que contribuyen al ruido que usted dice pretender controlarlo, si va a ser un ademán yo le sugiero que no lo haga, porque los que van a salir favorecidos es la burocracia atiborrada en las entidades del Estado, porque con ese pretexto dejarán ese día de laborar si así se lo quiere llamar.

A esto hay que añadir la venta de informales en las calles, con altavoces, las competencias de ómnibus de servicio público que el caminante y los que manejan vehículos menores le tienen más miedo que respeto a una ambulancia o un carro patrullero de la policía o de serenazgo

Este simulacro de campaña contra el ruido no es novedad en la ciudad, y a la fecha se ha visto algo positivo,  ninguno, necesitamos dureza de parte de las autoridades competentes para menguar esta lacra social, una más que forma parte de la corrupción administrativa.

Señor Alcalde de Maynas, para comenzar a hablar de la campaña contra el ruido, antes del 20 de los corrientes debe cerrar el lupanar que tienen instalado en la cancha del glorioso CNI porque no puede ser que se mantenga más tiempo el ruido que pasa todos los decibeles, que el pueblo no le entiende,  lugar que atenta contra la salud de todos vecinos de esa zona, entonces si tendrá calidad moral para exigir un comportamiento mesurado ante los ruidos molestos a la población de Iquitos.

Si pretendemos mejorar la imagen de la ciudad, que no se haga con paliativos, los males se cortan de raíz,  porque estos van tomando cuerpo que se convierte  en incontrolables, así tenemos el problema de la salubridad y el comercio ambulatorio en los mercados de abastos que ningún Alcalde que pasó por las municipalidades de Iquitos, pretendió poner orden, por el temor a perder adeptos.

A todo esto el pueblo necesita trabajo que le permita sufragar los gastos esenciales de su familia entre ellos, alimentación, salud,  educación  y una casa digna.