Caballo Cocha: Pueblo fronterizo

  • Escribe: Ángel Alvarado Guevara.

Caballo Cocha, pueblo fronterizo de calles enladrilladas y de pobladores nobles y humildes. Caballo Cocha tiene una historia llena de misterio. Por sus calles todavía corre la tradición de un pueblo que fue sumergido en sus aguas, después que una fuerza divina la encontró culpable de sus actos inmorales.
Según la tradición, relata expresivamente sobre la existencia de un enorme caballo blanco que sale desde las profundidades de sus aguas que sumergieron al pueblo entero. Por tal motivo, los yaguas, primeros pobladores le denominaron Caballo Cocha. El lago de este pueblo, tiene el privilegio de producir sus aguas, la fina corvina, pez de sabrosa carne, en ellas hacen su trabajo por las noches los pescadores, cuando las aguas del lago están frías. Pues, este pez se mantiene en las profundidades, porque durante el día, estas están calientes, por efecto del reinante calor.
Este pueblo se encuentra a una distancia de aproximadamente de 350 kilómetros de Iquitos. Un viaje de Iquitos a Caballo Cocha, demora dos días por vía fluvial. Y por vía aérea el viaje dura 45 minutos. Este pueblo es la capital de la provincia de Mariscal Ramón Castillo, que pertenece al Departamento de Loreto. Pueblo fronterizo y pequeño, con movimiento comercial regular, en donde circulan, las cuatro monedas: el sol peruano, el real brasilero, el peso colombiano y el dólar norteamericano.
Qué pasa con el local del aeropuerto de Caballo Cocha, un inmueble abandonado, sin muebles, y lo que es peor, sin baños, cuando hace algunas semanas estuve esperando el avión, quise orinar y no sabía dónde hacerlo. Como no aguanté, busqué un lugar solitario y quedé tranquilo. ¿Y las damas? Ahí está el problema, pobres ellas. A quién le corresponde su refacción, ¿Al alcalde Kahn, al gerente de la micro región o a la empresa CORPAC?. Inmueble olvidado y abandonado, qué desidia. Señor Alcalde, tome usted la iniciativa, pues usted y su personal son los que viajan constantemente. Un inmueble que presenta un espectáculo deprimente.
Cuando hace 29 años, estuve de juez mixto, en ese pueblo, se voceaba, que por las noches llegaban aviones de Colombia para llevarse las maceradas hojas de coca en sacos. Para confirmar dicho comentario, fui a las siete de la noche, al aeropuerto, en donde encontré un local militar de la FAP, con una tropilla de avioneros, y como jefe, un Teniente. Le saludé, “Teniente, se comenta en el pueblo, que por las noches llegan aviones de Colombia”. Eso es mentira, doctor, me contestó enfáticamente, Y si usted desea, podemos ir a verificar,” (en aquel tiempo la pista de aterrizaje distaba a dos kilómetros del pueblo de Caballo Cocha). Luego, continuó, “Suba a la camioneta, y vamos a fin de que verifique”. Cuando llegamos, a los ángulos extremos de la pista, había dos mecheros ardiendo, uno a cada lado. Eso demostraba que por las noches llegaban avionetas de Colombia para conducir sacos de la macerada hoja de coca.
“Escuche doctor”, me dijo el Teniente, “esos mecheros son para los aviones de la FAP, que periódicamente vienen de Iquitos; es asunto de rutina, por ser Caballo Cocha, zona fronteriza. Rigurosamente, habría que creerle al militar. Luego regresamos.