Cuando vemos por el río que se transporta en las chatas decenas de enormes troncos de madera, es inevitable pensar en las decenas de animales como los monos, que de pronto se han quedado sin el árbol que representa su hogar, su hábitat.
Eso no es todo, se les priva de sus alimentos, y una serie de especies también se quedan sin el espacio para desarrollarse a lo largo de su existencia, y bueno, para nosotros disminuye la posibilidad de contar con oxígeno saludable para vivir.
Lo que inquieta frente a esta realidad, es que no haya un diagnóstico sincero en el lugar de los hechos y como parte de una política de estado que involucre a todos los niveles de gobierno, para presentar planes de reforestación, porque una inmensa extensión de nuestros bosques ya está condenado a muerte.
Aunque nos devuelve esperanza cuando escuchamos de proyectos para evitar la deforestación en el país en general, como la anunciada inversión de alrededor de 50 millones de dólares, que se iniciará en agosto próximo.
Lo que se ejecutará mediante cuatro proyectos de inversión pública contribuyendo a la reducción de la deforestación y disminución de los efectos del cambio climático en once regiones del país que forman parte de la Amazonía peruana.
Así lo anunció el Ministerio del Ambiente (Minam) que precisó que estos proyectos forman parte de la nueva estrategia de intervención del Programa Nacional del Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (Programa Bosques) del citado portafolio.
Las iniciativas se denominan “Somos Bosques” y recibirán el financiamiento del Fondo de Inversión del Clima (CIF), a través del Programa de Inversión Forestal (FIP), implementado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). Los recursos provienen por conceptos de donación (26.8 millones de dólares) y préstamo (23.2 millones de dólares).
Su implementación, a cargo del Programa Bosques, contribuirá con el compromiso asumido por el Gobierno peruano de reducir en 40 % sus emisiones de carbono para el 2030.
Para la ejecución de los tres primeros proyectos se tendrá como socios estratégicos a las comunidades indígenas y los pequeños usuarios del bosque, a fin de realizar actividades productivas sostenibles, como el desarrollo de productos y actividades maderables y no maderables; agroforestería y ecoturismo, entre otros.
Lo que se está buscando es reducir la presión sobre los territorios en San Martín, Loreto, Ucayali y Madre de Dios. Esperamos que se extienda a toda la zona afectada de la Amazonía.
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