La historia de la amazonia peruana ha sido relegada por espacio de mucho tiempo en los diferentes contextos, poco estudiada e investigada, sin embargo, es la región que ocupa más del 50 % del territorio peruano. Este olvido nos hace reflexionar, que el Perú fue andinizado. Desde el siglo XVII, diferentes personas oriundas y foráneas de la amazonia han mostrado preocupación por conocer más de ella y brindar aportes importantes en el estudio de los pueblos amazónicos antes de la llegada de los españoles hasta la actualidad. Uno de los registros que nos describe, parte de estos pueblos, en referencia al nivel de organización, lenguas, rutas, geografía, modo alimenticio, arquitectura, historia entre otros aspectos son las Crónicas de Gaspar de Carvajal, quien acompañó a Gonzalo Pizarro y Francisco de Orellana en busca del dorado y la canela. A estas crónicas hay que añadir el trabajo de investigación de José Barletti “Los Pueblos Amazónicos en los Tiempos de la Llegada de Orellana”. Es importante manifestar que existen aportes de otras personas como: Samuel Fritz, Antonio Raymondi, Julio C. Tello, Avencio Villarejo, Jesús San Román, Teddy Bendayán, Jurg Gashe, Joaquín García, Aldo Bolaños, Antonio Núñez Jiménez, Aristóteles Álvarez y Nilo Zambrano entre otros investigadores. Una de las manifestaciones que nos brindó el padre de la arqueología peruana, Julio C. Tello fue que el llano amazónico era aportadora para el origen de la cultura andina (Teoría autoctonista del poblamiento peruano). El Perú es un país pluricultural, a la fecha 55 pueblos originarios habitan en nuestro país, 4 son andinos, 51 son amazónicos de los cuales 32 habitan en la región Loreto, (fuente DDC LORETO).
En Astoria hemos encontrado 5 de estos pueblos originarios: chamas, boras, huitotos, cocamas y shawis debidamente organizados. El año 1899 era un terreno que pertenecía a la Sra. Adela Chavarri de Arias que tenía por nombre finca “Nanay” quien había comprado al hacendado Juan José Villacrés, luego en enero de 1909, pasa a dominio del empresario cauchero Julio C. Arana, quien instala en este terreno, la empresa The Peruvian Amazon Rubber Company Ltda. llegando a tener una sucursal en Londres. En todo este tiempo se empiezan a asentar los primeros pobladores de Astoria quienes empiezan a trabajar la extracción del caucho, a la fecha, la maraña de la selva guarda un vestigio de una torre o chimenea como testigo silencioso de esa época controversial. Luego es traspasada a la empresa estadounidense The Astoria Importing Manufacturing Co. Inc. donde llega a funcionar un gran complejo laboral y habitacional con diversos beneficios en la educación y salud para los hijos de los lugareños. Desde ese tiempo a este territorio se le conoce como Astoria. En la actualidad habitan aproximadamente 250 personas que se dedican al cultivo de las chacras; ellos también fueron asediados por la pandemia, acataron el confinamiento impuesto por el gobierno, aunque ellos por naturaleza siempre estuvieron confinados como cada rincón olvidado de la amazonia peruana, donde el gobierno nacional no llega y no tiene la mínima intención de asistir. En Astoria no hay posta médica, tiene un promotor de salud, capacitado en el Ipres Bellavista Nanay, Alfredo Tangoa Huansi, quien manifiesta que no se reportó ningún fallecido por covid 19, debido a que se aplicó con un trabajo de prevención, recurrieron a la medicina tropical, a los hervidos de matico, ajo sacha, caña agre, toronja, jergón sacha, bolaina negra entre otras plantas que brinda la selva amazónica y también a algunos fármacos que fueron donados por las empresas Petroperú y Genrent y la institución PAMS, médicos peruanos que radican en USA, organización que dirige la Dra. Iracema Arévalo.
Astoria no cuenta con internet para desarrollar las clases virtuales de los niños, no goza del servicio eléctrico considerando que Genrent tiene su planta de generación térmica a menos de 100 metros de la comunidad. Lo que si tienen y sobra, es la esperanza de desarrollar su comunidad, de mejorar la calidad de vida de los hijos, de convertirse en un destino turístico sostenible, para ello vienen trabajando un proyecto gastronómico que se articula con las manos artesanas, los icaros con soplos de humo del mapacho de Antonio Yahuarcaní, el chamán de la zona, las pendientes para hacer deporte y actividades de aventura, el hermoso paisaje que se observa desde su mirador natural, razón para que los directores de cine: José María Gutiérrez y Werner Herzog, eligieron este lugar para rodar las películas de Pantaleón y las Visitadoras (1975) y Fitzcarraldo (1981). Así mismo visitaron el lugar Mario Vargas Llosa y los actores Klaus kinski, Claudia Cardinale entre otros personajes de las películas. Un grupo de lugareños trabajaron como extras o brindando asistencia a los guionistas, quienes nos cautivan y llaman la atención con sus relatos o anécdotas.
Bajo este contexto, Iquitos Cultural emprende con un innovador concepto de cocina. Para desarrollar este proyecto gastronómico cuenta con la participación de los hermanos cocineros Gary y José Nogueira y también con el cocinero y panadero Andrés Ugaz, quienes volvieron a reencontrarse y demostrar que la cocina es una herramienta que vincula, cohesiona y fortalece nuestros orígenes y dinamiza la economía de un lugar, así lo demostraron en la isla Santa Rosa, desarrollando un turismo transfronterizo a través de la gastronomía con resultados favorables. Los hermanos Gary, José y Mauro Nogueira son cocineros que han demostrado el amor y cariño por su tierra y lo demostraron en los tiempos de pandemia, cocinando de manera desinteresada y gratuita para el personal de salud que atendía a los pacientes infectados, con el riesgo de infectarse; mientras que Andrés Ugaz es un embajador de la cocina peruana, quien viene recorriendo los diferentes rincones del Perú, derrochando su conocimiento y genialidad y a la vez, escuchando y aprendiendo de cada campesino, chacarero, pescador, vivandera, todos los conocimientos ancestrales que ellos guardan. La nueva tendencia se llama COCINA PAR con un enfoque del patrimonio alimentario regional que identifica a una cocina más allá de un fogón, sino que también es una cocina que revalora los conocimientos milenarios de nuestra cultura donde intervienen antropólogos, arqueólogos, ingenieros, historiadores, economistas, nutricionistas, comunicadores, turismólogos entre otros profesionales y lo más importante, trata de mejorar la calidad de vida y el modo alimenticio del productor rural. Este modelo puede ser replicado en diferentes zonas del país, como en la comunidad de Astoria, río Amazonas.
Lo Último
Astoria tiene mucha Historia
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