Hablar de la inmolación de Lores, es hablar del espíritu mismo de la juventud loretana, forjada en el crisol de la peruanidad y del patriotismo que son los cuarteles y puestos de vigilancia del glorioso Ejército del Perú en zona de frontera. El Sargento 2º Fernando Lores Tenazoa, héroe nacional, es el símbolo de las virtudes del soldado de nuestra Amazonía, quien, al igual que otros hijos de esta gloriosa tierra, supo darnos una noble lección de valor y patriotismo en defensa del sagrado territorio nacional en el desigual Combate de Güeppí. Luego de un corto y brillante recorrido en filas, se licencia por tiempo cumplido en el grado de Sargento 2º, jurando tomar nuevamente las armas cuando la patria lo necesite. Esta oportunidad se le presenta luego de la toma de Leticia por un grupo de valientes loretanos y que desencadenó el conflicto con Colombia el año 1932.
En febrero de 1933 y vistiendo nuevamente el uniforme del Ejército llegó a Iquitos para defender su patria, para luego dirigirse a la Guarnición de Pantoja en la lancha «Clavero», y de allí dirigirse a su destino en Güeppí ubicado en la margen derecha del río Putumayo.
Apenas llegado a guarnición, entusiasmado por encontrarse ya en el campo de batalla, empuñó con sus compañeros palas y picos para cavar trincheras, pues debían prepararse para defender el puesto en desigual combate, en vista que el enemigo se había adelantado, concentrando mil quinientos soldados que apoyados por las cañoneras «La Cartagena», «Santa Martha» y seis aviones de combate, se alistan apara atacar la Guarnición Peruana, defendida por ciento cuarenta hombres.
El 26 de marzo de 1933 se inicia la ofensiva colombiana atacando el enemigo con todos sus medios disponibles, ante la manifiesta superioridad en número de efectivos y armamento. Luego de sostener una heroica resistencia, el Capitán Víctor Tenorio, al mando del puesto, inicia el repliegue de su gente buscando una mejor posición, encomendando a parte de la compañía, la difícil misión de retardar el avance del enemigo para preservar la integridad del grueso de la fuerza; entre los escogidos se encontraba el Sargento 2º Fernando Lores Tenazoa, y un grupo de siete soldados a los que él llamaba cariñosamente sus «Siete Tenazoa».
En plena acción, Lores Tenazoa corría de un lado a otro, de trinchera en trinchera disparando su fusil ametralladora, para hacer creer al enemigo que su personal era más numeroso. Los colombianos no se animaban al asalto y logra prolongar por seis horas el ataque, cuando finalmente el enemigo se lanza a la conquista quedaban ya pocos peruanos vivos, pero se había cumplido a cabalidad la misión encomendada.
El Sargento 2º Fernando Lores Tenazoa había recibido múltiples heridas de bala que lo desangraban, agonizaba, pero su gran corazón se mantenía henchido por la patria. Ayer como hoy, el pueblo loretano junto a su Fuerza Armada está siempre presto a derrotar a todos aquellos que tratan de perturbar la paz de nuestro territorio. Pueblo y Fuerzas Armadas está preparados para vencer a todo enemigo ya sea externo o interno.






