Por: Jorge Marreros Benites, sociólogo.
Destino, es la consecuencia sobre una generación nueva, de las acciones que decidió o consintió una generación vieja. Y en Loreto, hace más de 40 años, los capitalistas petroleros decidieron la prioridad del petróleo y del oleoducto, para su exclusivo éxito lucrativo; y le consintieron la clase media gobernante y la clase media empresarial para su éxito codicioso con el Canon petrolero. Como consecuencia, a los pueblos amazónicos, nos han heredado un mal destino, manifestado en 4 mega-tendencias destructivas:
1) La mega tendencia climática, de mermas y crecientes extremas de los ríos amazónicos, por la disminución de los nevados andinos, sometidos al calentamiento petrolero «global» (ya que por angurria, el capitalismo se resiste a invertir en la producción y oferta masiva de energías limpias); hasta que la Amazonía sea un seco territorio minero y sus poblaciones supervivientes emigren hacia las megalópolis oceánicas;
2) La mega tendencia geo-económica, de destrucción a la calidad ambiental del sistema río bosque, por la contaminación petrolera y minera (ya que para el capitalismo el petróleo es barato y requiere metales baratos, para los preparativos de sus lucrativas guerras, regionales y continentales, de su decadencia); mientras se sigue ocultando la causalidad entre el ecocidio evidente y el genocidio disimulado;
3) La mega tendencia geo-política, de destrucción a la calidad de vida de los pueblos amazónicos, por la concesión de la cultura a colonizadores bíblicos, educativos y militares que «enseñan a vivir» según las culturas creídas de que son «superiores» a nuestras culturas amazónicas;
4) La mega tendencia ideológica-política, de destrucción a la democracia, por la concesión de la soberanía popular al éxito codicioso de una clase media prestamista y de su clase media electoral («independiente») que, para mantener su vigencia electoral, consiente que los electores confundan su merecimiento de derechos;,
a) incumpliendo el deber civil de cuidar el uso y usufructo de la territorialidad por el indígena y el campesino; de cuidar el ordenamiento territorial urbano y rural; de cuidar el orden y la seguridad del tránsito vehicular y peatonal;
b) incumpliendo el deber social de cuidar los servicios públicos de educación, salud, seguridad, higiene y ornato públicos;
c) incumpliendo el deber político de vigilar la honestidad representativa en la democracia, alentado por profesionales comensales y activistas sirvientes, que hacen la finta de «técnicos» y «promotores»;
Todo esto solo para adormecer la memoria popular de que mediante la doble función de funcionario público y empresario y, con la sobre-facturación de gastos e inversiones de gobierno, originan y acrecientan propiedades privadas, robando el dinero público.
5) La mega tendencia política-económica, de destrucción a la república, por la concesión de los bienes y servicios públicos estratégicos a los capitalistas de los recursos naturales no renovables (petróleo y oro), y de los recursos naturales renovables (tierras donde siembran la anti-amazónica palma aceitera para bio-combustibles), con riesgo permanente de contaminación a los recursos naturales renovables (agua, tierra, flora y fauna), que ya no serán limpios cuando se acabe el petróleo.
Porvenir, es el proyecto de vida decidido y realizándose en un mejor estilo de vida, por una generación joven. Para nuestros pueblos, en proceso intercultural amazónicandino, conviene el siguiente Proyecto de vida:
1) De planificación económica, política y cultural, del poblamiento, de la producción, del comercio y del transporte, según las mermas y crecientes extremas de los ríos;
2) De conservación, manejo y aprovechamiento de las funciones que componen la calidad ambiental del sistema río-bosque: a) la regeneración natural de insumos y materiales; b) la biodegradación y asimilación natural de los desechos; y c) la provisión natural de soportes para la vida y para los servicios que requieren los seres vivos;
3) De sostenimiento y estimación a las funciones que componen la calidad de vida humana en el sistema río-bosque, como a) productividad de los recursos naturales (valor agregado por transformación en productos); b) integración a los intercambios de productos (bienes y servicios forestales, hídricos y turísticos); y c) interculturalidad con los aportes de los pueblos indígenas a las ciencias, a las tecnologías y a las costumbres urbano-industriales, para vivir mejor en este planeta;
4) De democracia con soberanía popular de los pueblos amazónicos, como ciudadanidad de los deberes civiles ( cuidar la territorialidad indígena y campesina pero con uso y usufructo, cuidar el ordenamiento territorial urbano y rural, y cuidar la seguridad del tránsito vehicular y peatonal), ciudadanidad de los deberes políticos (vigilar la honestidad representativa) y ciudadanidad de los deberes sociales (cuidar los servicios públicos de educación, salud, seguridad, higiene y ornato) para el merecimiento de la ciudadanidad de los derechos correspondientes;
5) De república de bienes (derivados de los recursos naturales) y de servicios públicos estratégicos (turísticos y ambientales) a base de los recursos naturales renovables (agua, flora, fauna) y con tecnologías limpias (energías solar, hidráulica y gasífera), excepcionalmente en concesión sólo a los empresarios y a los capitalistas extranjeros de la conservación, manejo y aprovechamiento de los recursos naturales renovables de la Amazonía. Se trata de los bienes públicos de la comunidad de ciudadanos (definición exacta de «república» que, si no se la practica como cultura del deber ciudadano, el «estado de derecho» seguirá siendo pervertido por los demócratas corruptos, abusado por sus electores pedigüeños y, para colmo, disfuncional ante el narcotráfico, terrorismo y poblaciones involucradas en estas desviaciones sociales).
Algunos pueblos indígenas y campesinos, algunos capitalistas y empresarios, ya estamos realizando este provenir o proyecto de vida, mediante el Estilo de Vida hortícola-pecuario-acuícola-forestal industrial-turístico. Porque estamos realizando el aprendizaje social de los aportes competentes que nos alcanzan y comunican:
1) Algunos demócratas honestos de las municipalidades y del Gorel;
2) Algunos científicos, tecnólogos y promotores del IIAP y de las ONG;
3) Algunos empresarios zoocriadores y gastronómicos, como el ingenioso Alves y su hijo Biólogo-Acuicultor, Santiago;
4) Algunos empresarios forestales en trámite de certificación; algunos empresarios transformadores de madera en productos intermedios y finales de exportación;
5) Otros industriales meritorios, por ejemplo en «Persa» y en «Tívoli», de Iquitos.
Solo que debemos construir nuevas fortalezas, imprescindibles, en los niños y en los adolescentes:
1) Educación Ambiental y de Comunicación Intercultural, que empiece entre 0 y 5 años;
2) Educación Ciudadana y de Gobernabilidad, que empiece entre 6 y 11 años;
3) Educación Productiva y de Sostenibilidad, que empiece entre 12 y 16 años.
Que superen las deficiencias originadas durante lo últimos 50 años:
1) La escuela abreviada y acortada (sin la organización aplicativa y dialogante, que sugería el peruano J. A. Encinas ¡hace 100 años!);
2) La familia frívola y desordenada (sin organización hogareña y democrática);
3) Los medios de comunicación promiscuos (sin organización de su derecho a la libertad de informar y opinar, en función a su deber de educar);
4) Las iglesias lucrativas y alucinadas (sin organización tolerante y transparente) que empeoran esta perdición generacional, avivando la ansiedad en el incierto reino celestial mediante el miedo al castigo y la esperanza de la recompensa, tras la muerte, con tal descontrol, que adormecen el interés en defender y gestionar nuestro reino amazónico.
Formemos generaciones que, en 100 años (de productividad de los recursos naturales, de ciudadanidad del cumplimiento del deber para el merecimiento del derecho, y de interculturalidad amazónicandina y mundial), construyan el Porvenir Hidro-Forestal-Turístico, superior al destino petrolero-minero, originado durante el embeleco «boom» petrolero.
Y mediante el estilo de vida hortícola-pecuario-acuícola-forestal industrial-turístico, cada 33 años, correspondiente a cada generación (de laboriosidad, honestidad y veracidad, como Jesús lo practicó del ejemplo de las comunidades originarias), sea superado el badulaque estilo de vida contrario al sistema río-bosque.




