El poco conocimiento de nuestros derechos ciudadanos nos sigue llevando a lo largo de los años a agradecer en lugar de acompañar y fiscalizar las acciones de las autoridades de turno de los diferentes niveles de gobierno, así como a rechazar “regalitos” y “premios” que se sortean durante las campañas electorales, aunque actualmente están prohibidas.
Lo que queremos enfocarnos es en ese hecho de agradecer y de permitir inauguraciones sin sentido, donde se gasta mucho dinero en decoraciones, movilizando gente, en atenciones, que al final de alguna forma salen del presupuesto que debería destinarse a proyectos productivos sean micros, pequeños, medianos o grandes; eso necesitamos promover.
Las ceremonias tendrían que ser austeras, lo suficiente como para cumplir con una entrega oficial sea de una obra, u otra acción de las autoridades. Otra, actividad que muchas veces queda sin sentido son las famosas colocaciones de primera “piedra” o mejor sería decir ladrillo, acá no tenemos piedras, por lo menos no es común.
Y lo peor, ni se inicia la obra ese día, siendo una falta de respeto para los futuros beneficiarios, porque se configura en un engaño, y este fraude es mayor porque pasan semanas y nada. Estas ceremonias también implican gastos que sumados son cuantiosas, para las necesidades actuales, así se denotan.
Una vez que se terminan las obras, viene la falta de criterio como ciudadanos dignos, nos ponemos a agradecer por la obra como si la autoridad lo hubiera realizado con dinero de su bolsillo, y sabemos perfectamente que eso no es así, se realiza con el dinero de la ciudadanía, del tesoro público, el cual le hemos encomendado administrarlo y por ello de acuerdo a ley nos tienen que rendir cuentas de cómo lo vienen haciendo. Realmente es una equivocada actitud de nuestro lado como ciudadanos.
Lo que podría pasar es hacer una reunión de entrega del bien común, donde se firme un acta señalando que será cuidado por la población y que la autoridad garantice que es una obra de calidad, conforme al expediente técnico. Tal vez algunas otras especificaciones dependiendo del tipo de infraestructura.
Además, que puede ser una forma de dejar constancia que, si después al poco tiempo la obra empieza a mostrar deficiencias, quiere decir que la autoridad ha mentido y nos sirva de evaluación sobre su desempeño como administrador o administradora de los recursos económicos de la población, que el Estado custodia y organiza los mecanismos para utilizarlos. Necesitamos una ciudadanía bien informada y firme, que deje de estar agradeciendo lo que no corresponde, cuando la postura tiene que ser de vigilante.
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