
Con un estilo jovial y usando la ficción el joven escritor amazónico retrata una ciudad que tiene mucho de todo: hipocresía, doble moral, locuras, coherencias y más. Tierra Nueva lanza una nueva propuesta editorial para los jóvenes desde la escritura de un joven. Aquí un fragmento.
En la agenda de mi celular se mezclaban los políticos y las celebridades del país que sin duda jamás se juntarían por nada del mundo en la misma reunión; tenía fotografías junto a ministros de Estado, congresistas de la República, embajadores y hasta con dos expresidentes del país, ya que como líder juvenil universitario conversé con ellos para tocar temas sobre la juventud de mi región. Por mi programa de televisión conocía a artistas nacionales y empresarios, contactos que me llevaron a relacionarme con personajes que tenían el máximo poder del país, los que estaban detrás. A varias de esas reuniones sociales me había llevado una de mis mejores amigas, hija del dueño del diario más importante de la capital. Mi hermana había sido ganadora de un certamen de belleza internacional y mi hermano acababa de estrenar un programa de televisión en señal abierta a nivel nacional, y bueno, además gracias a mis primos, tíos, padres, abuelos, mentores, pude conocer a varias personas con las que disfruté grandes momentos, como apreciar una hermosa tarde sentados en una simple tabla, descalzos en trusa y polo, viendo cómo bajaba el sol por el río, matando los zancudos chupasangre en algún pueblo de la selva sin luz, conversando de la vida.
Algunos viernes tomaba un avión hacia la capital y regresaba el lunes en el primer vuelo, viajes agotadores en los que corría de agenda en agenda social, pero que me divertía hacer. Empezaba a conocer personas importantes en países del primer mundo; me veía como un simple mortal a pesar de que a veces quería irme por las nubes volando, pero siempre pisaba tierra y en eso me ayudaba mucho mi mejor amigo, Meyer, quien manejaba mi imagen en las redes sociales y era mi mánager en el tema socialité.
Mi año nuevo iba estupendo, me faltaba solo sustentar la tesis y hacer el trámite para decir que ya era un profesional. Trataba en lo posible de ser grato con mis padres y amigos, y de servir a escondidas, aunque muchas veces terminaba publicando en redes sociales las acciones que hacíamos, solo porque ayudaba a promocionar los proyectos sociales que teníamos a cargo, y en ese caso las fotos eran fundamentales.
Amaba a mi familia, quería mucho a las personas que me habían dado la mano y a los amigos con los que combatimos en marchas juveniles universitarias promovidas por los líderes que integrábamos la Liga Juvenil Amazónica. Trataba de ser atento y amable con los nuevos miembros que se unían a la “re-evolución amazónica”; me gustaba demostrarles que hacían algo muy importante para el grupo y para la sociedad, y que a la vez era una gran responsabilidad, porque si fallaban ya no habría paso atrás, se perdona y avanza, pero no se perdona y se espera a que se vuelvan a equivocar; era una forma de enseñarles que debíamos estar atentos a lo que pasaba a nuestro alrededor.
Me sentía feliz, a pesar de que deseaba tener a una persona a mi lado, pero comprendí que era demasiado complicado enamorarme, ya que mi gran intensidad no era ajena al sentimiento del amor, y yo estaba lejos de mis metas, entre espirituales y materiales. Recién estaba aprendiendo a equilibrar esos dos lados de la vida, sin irme mucho hacia uno de los extremos. No se podía dejar la realidad económica en la que vivíamos por la fe, por eso quería tener lo mío, de forma que si alguien me volvía a romper el corazón, al menos ya tenía algo en donde ponerme a llorar.
SOBRE EL AUTOR
Fernando Herman Moberg Tobies (19…). Psicólogo loretano, con ocho años de experiencia profesional en el ámbito privado, gerencia pública y organizaciones no gubernamentales a nivel nacional e internacional. Dirige programas sociales y proyectos psicológicos. Promotor del Instituto de Trascendencia Personal. Director del Voluntariado de Niñas, Niños y Adolescentes Ticunas de Cushillo Cocha, en zona de triple frontera amazónica con pueblos originarios en emergencia por narcotráfico. Con estudios de Maestría en cooperación internacional para el desarrollo de los pueblos en psicología en Madrid, y diplomados en gestión púbica y afines, con especialización universitaria en terapia cognitiva conductual y terapia racional emotiva conductual y salud mental comunitaria en el Perú.
Uno de los fundadores de la Liga Juvenil Amazónica y uno de los principales formadores de la Escuela de Jóvenes Líderes Sociales. Recibió capacitaciones en Estados Unidos y España. Dictó conferencias en congresos de colegios profesionales en Iquitos, Arequipa, Ayacucho, Puno, Piura, Cusco, Tarapoto, Moyobamba, Huaraz y Lima.
Consultor Senior de UNESCO Perú. Columnista del diario La Región de Loreto y conductor de televisión en Iquitos.





