Llamaba la atención que el magistrado César San Martín, presidente del Poder Judicial no se pronunciara sobre la actuación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Al fin lo ha hecho y en duros términos, acusando a este organismo de actuar con «sesgo ideológico en casos contra el Perú», promovidos por Ong de clara inclinación comunista, aclarando que «no es cuestión de decir que el Perú siempre pierde y que siempre se defiende mal, puede ser; pero si vemos la línea, vemos la constante y cuando la constante es continuos cercamientos al Perú, usted ya puede ver que hay sesgo, ya no es un problema de la defensa, ya es un problema de la estructura de quienes están en los alrededores y que han coptado ese sistema», aseveró en una emisora capitalina.
San Martín aclara que puede ser que nos defendemos mal, pero eso queda a un lado cuando se ve que entre los integrantes de la CIDH hay una cierta animadversión contra el Perú, habiéndonos cogido como conejillos de Indias, tal como anotábamos en un editorial anterior.
Antes, fue el Ministro de Justicia quien también dio su opinión sobre el comportamiento de la corte de San José. Ahora sólo falta que los sediciosos salgan a protestar con sus banderas rojas contra las declaraciones de ambas autoridades, pidiendo su renuncia porque eso también, será para ellos, un atropello contra sus derechos humanos.
Desde esta tribuna, en consideración y respeto a la memoria de los caídos en los actos criminales perpetrados por los alzados en armas, a quienes felizmente se les tiene entre rejas, aplaudimos las declaraciones del ilustre tribuno peruano.






