“La política de fronteras ha sido una ficción centralista tejida desde Lima, con proyectos mal pensados, tecnocráticos y desconectados de la realidad indígena y territorial”, es lo que ha señalado en un artículo virtual el comunicador loretano, Alberto Vela (Uno al Día 396), cuyas reflexiones lo compartimos teniendo en cuenta que estamos de acuerdo en que nuestras fronteras muestran un abandono de muchas décadas.
Incide en que la política de frontera estatal se sostiene en una visión colonizadora, dependiente, que reproduce clientelismo y excluye a los pueblos originarios de cualquier proceso real de decisión.
Uno de los casos más cercanos que tenemos nosotros en Loreto, por ser una línea de frontera en nuestra región, es la zona del Putumayo, que como se señala en el artículo, no necesita más intervenciones asistencialistas, necesita soberanía local, planificación territorial, mercados fronterizos dignos y una verdadera visión continental amazónica que lo conecte con Colombia y América Latina.
Si todo esto no sucede, seguirá siendo la frontera invisible del Perú, no por estar lejos, sino por estar fuera del mapa político y moral de quienes dicen gobernarlo. Hace más de medio siglo que se habla de una carretera al Putumayo. Medio siglo de promesas, discursos huecos y presupuestos fantasmas que nunca llegaron. En todo este tiempo, lo único que se ha asfaltado en esta parte olvidada del Perú son las mentiras.
El problema no es técnico. No es la geografía. No es la falta de instrumentos. Es la falta de voluntad política para ver al Putumayo como parte real del país y no como una frontera olvidada útil solo para discursos de soberanía o para fotos de campaña.
Considera también que los proyectos que se han llevado a esta zona fronteriza, se han pensado desde una lógica centralista, excluyente y colonial, elaborados en escritorios limeños sin participación real de las comunidades (en su mayoría indígenas), a quienes no se busca empoderar, sino mantener dependientes de instituciones políticas como las municipalidades o de entes como el propio PEDICP.
¿Quién está pensando en conectar realmente esta zona con el resto del Perú? Nadie. ¿Quién diseña un proyecto con visión de largo plazo, planificación territorial, soberanía productiva e inclusión indígena? Nadie. Entonces la verdadera emergencia es lograr presencia real y eficiente del Estado. Así como otras zonas fronterizas de Loreto y del país: El Putumayo sigue esperando que lo tomen en serio y se invierta en caminos, energía, conexión, mercado, justicia, visión de futuro, y otras acciones base de desarrollo, y no distracciones.
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