Escrito por Gianncarlo Scavino Mestanza *
El resto, llega sólo, completaría la frase del título de este artículo. Cuando tenemos un negocio, por más pequeño que sea no estamos ajenos a sueños y realidades, menos cuando de hacer empresa se refiere, mucho menos aún a creer que los grandes emporios sólo llegan si son herencia o que existen en las grandes transnacionales. Lo primero que debemos hacer al crear empresa es estar convencido de que el proyecto es bueno, que después de las técnicas básicas de hacer negocio, emprendamos la tarea más difícil, la de soñar despiertos, bajo el lineamiento de la visión empresarial. Por ejemplo, si crees que tu pequeña bodega que tiene más de 10 años de funcionamiento NO va a crecer, entonces NO va a crecer, pero si tienes la visión de convertir a tu pequeño negocio en una constante línea de crecimiento y posteriormente en un Gran Súper Mercado, entonces SÍ pasará. Esto no se trata de una cuestión espiritual, ni mucho menos religiosa; aunque si en algo podemos relacionar lo religioso a los negocios, yo diría que es en la perseverancia de hacer las cosas, de insistir o en cambiar las estrategias cuando no funcionan, pero siempre insistiendo. Cuando hacemos empresa, hacemos marketing, y eso no lo sabemos, pero quizás eso es lo de menos ahora, lo importante es reconocer que para aplicar la disciplina del marketing es necesario ante todo, creer en la visión empresarial, aquella que no se limita a decir «vamos a invertir en esto, en aquello y lo que quiero es hacer dinero» esa visión es absurda y equivocada, porque esa «visión» carece de estructura, es intrépida, arriesgada, pero cortoplacista.
Los verdaderos empresarios, han sido visionarios, capaces de adelantarse a las tendencias y estar preparados, capaces de creer en sus sueños, sin pensar en el dinero, capaces de recoger lo que la disciplina del marketing divulga de manera académica y que ellos casi milimétricamente lo aplican a la realidad sin ni siquiera haber ido a la universidad o al instituto; allí radica el antes del marketing, en eso que los libros técnicos no nos dice y que muchos gurús de «management» predican a través de libros y conferencias por todo el mundo y que empresarios de larga data sólo hicieron que negocios emblemáticos se hagan realidad. Eso, señores, se llama mística, visión empresarial, creer en tus sueños y hacerlo realidad.
Estimado lector, no creas en los sueños de cama, piensa en tus sueños de negocio y encamina tu visión empresarial hacia una mística que no depende de nada, sino de la dureza de su convicción, aprende del mercado, aprende de tus errores, y aprende sobre todo a escuchar porque el secreto en los negocios no existe, el secreto es tener el sueño ligado a la realidad.
* El autor es Especialista en Marketing,
Actualmente Jefe de Ventas & Marketing de
CENTRO COMERCIAL QUISPE y
Fundador de GSM Marketing & Comunicaciones,
Profesor de la línea de Marketing de IPAE
giscavino@gmail.com
www.scavinoclandestino.blogspot.com





