- De Iquitos al Putumayo son al menos 20 días de viaje. Superar la brecha geográfica de tiempo y costo de transporte se lograría con culminación de carretera.
Más de 40 personas, entre autoridades y representantes de instituciones públicas de la región Loreto, coincidieron e invocaron por unanimidad, en una reunión multinivel sin precedentes, que se culminen los 13 kilómetros de una carretera destinada a unir las provincias Maynas y Putumayo: la vía Napo – Putumayo.
Ésta fue construida durante el gobierno del presidente Belaunde Terry, y a la fecha está conservada. Sus 56 kilómetros de trocha carrozable solo necesitan trabajos de mantenimiento para mejorar su transitabilidad, así como la construcción de 13 kilómetros adicionales para lograr la ansiada conectividad entre las dos provincias.
La mirada del Belaunde Terry hacia la Amazonía tuvo un sustento crucial que permanece vigente a la fecha. Sabía que, para facilitar la presencia del Estado en favor de la población que vive en la frontera más grande del Perú, era indispensable una vía que reduzca a horas, largos días de viaje que demanda llegar al Putumayo, además de aminorar los gastos de transporte.
Se hubiera esperado que alguno de los gobiernos sucesivos concluya esos 13 kilómetros, pues ya se tenía un gran avance de 56 kilómetros; pero, como ya es común y conocido, entre gestiones se suele evitar la continuidad de obras a pesar de ser para el bien común.
En la citada reunión multinivel del 6 de junio, sorprendió ver, después de muchos años, un enfoque orientado al desarrollo de las comunidades de la frontera de Loreto, las más olvidadas y en atraso, consensuando la propuesta de culminación de la vía Napo – Putumayo.
Un próximo encuentro quedó pactado en septiembre de este mismo año, y el Gobernador Regional, René Chávez, quien lideró el espacio, se comprometió a informar los avances de la carretera y del segundo eje de acción: lucha contra la anemia que sufre el 63% de niños loretanos al 2023. A la fecha, los participantes de la reunión y población siguen en espera de la comunicación pública de estos avances.
¿Por qué el Putumayo?
El Putumayo, donde existe pobreza extrema (allí está el distrito más pobre de Loreto: Yaguas); donde no existe electrificación; donde se carece de agua potable y saneamiento que ocasionan en los niños parasitosis y enfermedades diarreicas, y con ello anemia y desnutrición que no se superan con la suplementación de hierro, porque el círculo vicioso del consumo de agua insegura persiste.
El Putumayo, donde la convulsión por la intensa actividad de narcotráfico anula las posibilidades de otros oficios para su población, pues son prácticamente obligados al cultivo de la coca.
El Putumayo, donde las víctimas de trata de personas son pan de cada día para las organizaciones criminales sin que las autoridades se arriesguen a llegar por la convulsión social. Donde la sensibilización sobre éste y tantos otros delitos se hace, irónicamente, en la ciudad capital, Iquitos, cuando la “lucha” está allá.
Y lamentablemente, su situación parece ser invisible a los ojos de los propios loretanos, y más aún del gobierno nacional. Pese a la grandeza de su frontera, tan extensa como la mitad del litoral peruano; pese a que su territorio tiñe la sangre de peruanos que murieron en las batallas por defender esta parte del país, sigue siendo ignorado en las políticas de desarrollo.
El argumento que esta zona no tiene suficiente población y que es innecesaria la inversión es inválido. Sépase que al cruzar hacia las fronteras de los países vecinos de Ecuador y Colombia (a unos metros), se evidencia un notable desarrollo social y económico. Naciones que tienen en común carreteras que unen sus fronteras con sus ciudades capitales, lo que en Loreto no existe.
Transportar productos de Iquitos al Putumayo toma de 20 días y hasta 3 meses de viaje, porque sólo las lanchas soportan cargamento. Mientras que, el transporte aéreo es ocasional y de elevado costo.
13 Kilómetros cruciales para la conectividad
El Putumayo, en conclusión, precisa su conectividad e integración territorial. En tal sentido, es evidente el impacto de la culminación de los 13 kilómetros de dicha carretera por ser una obra factible en el corto plazo.
Cabe precisar que, cualquier otra vía alterna también resulta conveniente. Por cierto una, cuya meta es llegar a esta provincia fronteriza, está en menos del 15% de avance, y tiene pendientes 185 kilómetros de construcción (“Carretera Bellavista – Mazán – Salvador –El Estrecho” de 4 tramos, cuyo primer tramo del puente Nanay se inauguró 5 años más tarde de lo previsto, y faltan 3).
Comparativa y razonablemente, los 13 kilómetros de la vía Napo – Putumayo resultan más viables que el proyecto de 185 kilómetros (4 tramos) que, por más optimismo que exista, no lo inaugurará ni este ni el próximo gobierno regional.







Una buens e importante decision
Este importante Proyecto debe finiquitarse lo mas pronto posible, para que la Poblacion de Loreto, pueda beneficiarse e integrarse en todos los aspectos de desarrollo que conlleva tener accesos a los lugares mas inaccesibles.
Esperamos que las autoridades actuales cumplan con lo prometido y poder tener la dicha de ver ejecutado tan importante Obra.
Importante proyecto que debe de culminar en este periodo gubernamental, integraría con vía terrestre las cuencas del Napo y Putumayo dando paso al servicio intermodal fluvial- terrestre- fluvial de un importante espacio de frontera con Colombia y Ecuador hoy territorio vulnerable al crimen organizado internacional y nacional.Es más posibilitaría a futuro organizar un anillo vial de integración tomando en consideración hacia el futuro con la culminación de la carretera desde Mazan a San Antonio del Estrecho. La población ha priorizado está vía de integración vial, lo saben los actores gubernamentales nacional, regional y local , las condiciones endémicas de porosidad del orden interno y de pérdida de soberanía de nuestro territorio es de conocimiento de nuestras autoridades policiales y de las fuerzas armadas, que esperamos. Es el momento de realizar acciones de connotación por el bienestar de la sociedad. Iniciemos un nuevo paradigma de desarrollo económico,social, ambiental y cultural en nuestro espacio fronterizo.