- Decisión fue tomada en asamblea de consejo universitario.
El martes 2 de enero de 2024, fue fijada como la fecha para el inicio de clases del ciclo académico 2023-II en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP), así lo fijaron las autoridades tras una asamblea del concejo universitario realizado el pasado fin de semana.
La reunión se realizó el pasado sábado 9 de diciembre, que contó con la participación de todas las autoridades universitarias, quienes estuvieron presentes en la reunión desarrollada en la ciudad loretana de Iquitos, así lo confirmaron los miembros de la Federación de Estudiantes.
Durante las tres semanas previas al inicio de clases, los alumnos podrán continuar con trámites administrativos, así como el proceso de matrícula para los cursos que se habilitaran para este nuevo ciclo académico, que estaba esperado por los estudiantes, especialmente para quienes están próximos a culminar sus carreras.
La información también fue difundida a través de redes sociales, en la que los estudiantes exigieron que el calendario sea respetado, que debería culminar el 28 de febrero, asimismo señalaron la afectación al rendimiento educativo por el corto periodo de estudios. «Qué mal, siguen perjudicando a los estudiantes, espero que respeten la fecha de término de clases, ya perdimos mucho tiempo», comentó una estudiante.
El inicio de clases para la UNAP estuvo programado para el 16 de octubre, pero la misma fue suspendida para respaldar la huelga de docentes universitarios que se realizó a nivel nacional, que inicio el pasado 26 de setiembre y culminó con la suspensión de la medida de lucha el pasado 1 de diciembre.
Durante este periodo de tiempo, los catedráticos de universidades estatales del país, exigieron al Estado el incremento de sus salarios y asignaciones presupuestales para sus centros laborales que permitan habilitar mejores condiciones para el estudio y las investigaciones.
En Iquitos, los catedráticos de la UNAP realizaron medidas radicales de lucha, en las que bloquearon calles, se desangraron en la vía pública, se enterraron vivos y hasta se crucificaron, para llamar la atención del Estado a quienes pedían una resolución de sus demandas. (K. Rodriguez)





