- Un toque al corazón para motivar la solidaridad.
Por estos días en que abundan las noticias grises, hay historias que devuelven la fe, que nos recuerdan lo esencial, que nos interpelan con una sola pregunta: ¿Qué harías tú si tu hijo estuviera entre la vida y la muerte?
Daniel Arévalo Saavedra, periodista comprometido y padre de familia, está viviendo esa historia. Su hijo Diego Arévalo sufrió un grave accidente de tránsito el 26 de enero de 2024. El diagnóstico fue brutal: traumatismo encéfalo craneano, pérdida de muchas funciones neurológicas, y un pronóstico desalentador. “Su hijo no volverá a hablar”, según el diagnóstico médico.
Pero lo que la medicina no siempre mide, es la fuerza del amor de una familia, la fe inquebrantable y la voluntad de un joven por vivir.
Contra todo pronóstico, Diego comenzó a hablar. No con total fluidez, pero se expresa. Hoy canta, lee, suma, multiplica, y pide su guitarra para tocarla. Diego está diciendo con cada pequeño gesto: “Estoy vivo y quiero seguir avanzando.”
Este testimonio no es solo una historia de superación, es un llamado a la empatía. La familia Arévalo ha invertido todos sus recursos en terapias físicas, neurológicas, robóticas y con rayo láser. Pero aún falta. Y es allí donde entra en juego la solidaridad.
¿Cómo puedes ayudar?, la familia está organizando una parrillada solidaria para recaudar fondos que permitan continuar el tratamiento de Diego. Será también una celebración a la vida, a los avances, a los milagros que se construyen con esfuerzo y esperanza.
Será mañana sábado 26 de julio, desde las 12 del mediodía, en el lugar Casa Real Eventos, ubicado en la calle Cuzco 836, amenizado con banda de rock en vivo, el precio por parrillada es de 20 soles. Además, si desea hacer una colaboración directa: Yape/Plin al 917177344 (Nakier Jimena Arévalo Vásquez), o comunicarse con Daniel al 929777202.
Diego nos recuerda, con su sonrisa y su lucha, que la vida vale más cuando se comparte, que no hay batalla perdida mientras haya amor, y que los milagros existen, pero también necesitan de nosotros.
(Extraído del texto virtual de Alberto Vela Pinedo)





