La Navidad de Nirma Isabel Montalván Arévalo fue desasosegada por un suceso que no esperaba. Aproximadamente a las 9 de la noche del 25 de diciembre, dos turistas españoles, Miguel Ángel García Manzanares (34) y Cristina Pesquera Alegría (24), la atacaron violentamente, destruyendo gran parte de su local comercial, además de colapsar el sistema eléctrico.
Montalván Arévalo labora en una sede de la empresa naviera Eduardo en el distrito de Lagunas. Como consecuencia de las fiestas de Navidad, no había tráfico de lanchas en la zona desde el 23 de diciembre, razón por la que la oficina se encontraba cerrada.
«Yo estaba en la casa de mi mamá celebrando la navidad, pero aproximadamente a las 8 de la noche me dirigí hasta las oficinas de Eduardo para arreglar algunos documentos que debía enviar a Yurimaguas al día siguiente; cuando los dos turistas llegaron hasta mi oficina. Yo los admití en el interior, y me preguntaron si es que había una embarcación de la empresa para el día siguiente, a lo que respondí que no, que debían esperar hasta el miércoles», refirió Nirma Montalván.
Eso exasperó a los extraños sujetos quienes comenzaron a lanzar insultos muy subidos de tono exigiendo que les venda algún pasaje. Posteriormente empezaron a echar los objetos de la oficina por el suelo, destruyendo un andamio a golpes, además de una vitrina de aproximadamente un metro y medio, para luego causar un cortocircuito tras arrancar los cables de una barra de luz eléctrica.
Inmediatamente después, en medio de la oscuridad, la mujer corrió escapando de los agresores hasta una habitación en donde se encerró y empezó a lanzar gritos de auxilio. Los españoles fuera, seguían causando destrozos. Felizmente, una joven escuchó los gritos de Montalván Arévalo y llamó a los vecinos para frenar a los agresores. Los pobladores de la zona lograron capturar a los turistas, quienes fueron trasladados a la comisaría.
El policía a cargo de la investigación, el suboficial Federico Tobies Macedo, de acuerdo a la versión de Nirma Isabel Montalván, pretendió hacer constar en el acta policial que los turistas no pudieron ser identificados y que eran desconocidos. Sin embargo, los turistas se encontraban frente a él, como muestran las fotografías.
Tras la insistencia de Montalván Arévalo, el policía se vio obligado a incluir los nombres que pretendió obviar. En el acta policial, no consta que existió una agresión en contra de la mujer, e incluso, según información extraoficial, el suboficial a cargo de la investigación viajó junto a los turistas desde la comunidad de Arahuante, a treinta minutos de Lagunas, hasta Yurimaguas.
Asimismo, el juez de Paz de Lagunas, Lorenzo Gonzales Saldaña, pretendió arreglar este problema con la firma de un documento en el que los españoles se comprometían a pagar 120 nuevos soles por todos los destrozos. Esos 120 nuevos soles debían ser recogidos por el efectivo policial en su viaje a Yurimaguas.
«Yo no puedo aceptar esos 120 nuevos soles porque sería admitir que una agresión de este tipo puede cometerse y quedar totalmente impune; este es un delito y los que lo cometieron tienen que pagar», refirió Montalván Arévalo a quien la empresa Eduardo está entregando asesoría legal. (GLP)






