Escribe: José Álvarez Alonso
Hace unos años, la directora nacional de turismo receptivo en el Perú le comentó a un amigo, experto consultor internacional de turismo:
“Por qué p. va a venir gente al Perú a ver la selva, si yo, no iría aunque me pagaran?”
Mi amigo, sin pelos en la lengua, le dijo:
“¿Y qué p. hace una ignorante como tú en un puesto como ese?
El río Amazonas fue elegido el 2011 entre las siete maravillas naturales del planeta, y no por su récord mundial de longitud o la imponente corriente de su cauce, sino por la increíble selva que bañan sus aguas. El 2024, según un estudio realizado por Radar Perú, el 67 % de los turistas extranjeros realizó actividades de naturaleza y el 61 % actividades de aventura, que también están vinculadas estrechamente con entornos naturales. Si el estudio se enfocase solo en la selva baja, donde no hay otros atractivos (como, por ejemplo, los arqueológicos tipo Machu Picchu, Kuélap o el Gran Pajatén) los porcentajes con seguridad se acercarían al 100 % en ambos casos.
Hablando de nuestra región Loreto: Iquitos fue elegida por la reconocida guía de viajes Lonely Planet como una de las 10 ciudades turísticas más destacadas en el 2011. No se trata solo de Iquitos como casco urbano, por supuesto: es su gente, la circunstancia de que es la ciudad más grande del mundo sin conexión vial con el resto del país, el estar en la ribera del Amazonas (cosa que destacó no solo Lonely Planet, sino cuanto escritor y representante de agencia de turismo internacional nos ha visitado), y, por encima de todo, la selva que rodea a nuestra ciudad.
Iquitos siempre ha fascinado a los viajeros, sobre todo cuando todavía mantenía ese aire provinciano en la primera mitad del siglo XX. Por ej. el escritor norteamericano Victor Wolfgang von Hagen escribió esto sobre Iquitos (en su libro «Jungle in the Clouds»), a mediados del siglo pasado: “No hay ciudad que tenga sabor como ésta. Con ese misterioso enigma de selva amazónica, con este pedacito de civilización que se ganó de la selva. Ninguna otra región difunde tan enloquecedor perfume de amor como esta comunidad fantástica a donde no lleva ninguna carretera y de la que ninguna carretera sale. Solitaria y valiente, esta ciudad reposa como una rosa en el desierto, salta arisca y alegre como una gota de champagne en un barril de cerveza”…
Aunque no hay cifras oficiales de los arribos de turistas a Iquitos, revisando las fuentes podemos calcular que llegan anualmente a nuestra ciudad entre 120 y 170 mil turistas extranjeros. En total viaja a Iquitos medio millón de personas al año, cifra todavía muy inferior a los datos prepandemia (en 2019 arribaron a Iquitos 740,000 pasajeros). La mayoría de los visitantes extranjeros que llegan a Iquitos, sin embargo, lo hacen buscando una experiencia selvática, y por eso la mayoría no se queda en la ciudad más que uno o dos días. Analizaremos esto más adelante.
Hace 40 o 50 años todavía los alrededores de Iquitos ofrecían atractivos interesantes para turistas; en el río Momón por ej. había varios albergues. Hoy los turistas extranjeros son más exigentes y miran los “reviews” de usuarios de tours y albergues, y eligen de acuerdo con las experiencias previas. Loreto compite en esto con Madre de Dios, que tiene la ventaja no solo de estar cerca de Cuzco y Machu Picchu (muchos turistas combinan la visita a Cusco con una escapada a la selva), sino por el mejor estado de conservación de la fauna en los alrededores de Puerto Maldonado; como se sabe, los bosques de están sumamente degradados varias decenas de km alrededor de nuestra ciudad. Iquitos tiene, en cambio, la gran ventaja el río Amazonas y la fauna acuática emblemática, liderada por el delfín rosado, ausente en el sur.
Muchos candidatos para ocupar el gobierno regional o diversas alcaldías prometen impulsar el turismo como uno de los ejes con mayor potencial de generar empleo y apalancar la alicaída economía regional. Y, efectivamente, el turismo de naturaleza puede generar muchos puestos de trabajo, y atrae a un perfil de turistas con mayor capacidad de gasto que los habituales mochileros que vemos por la ciudad. El tema es que eso requiere estrategias que dudo tengan en mente estos candidatos, o al menos no las mencionan. Repito: el principal atractivo turístico de Loreto es la selva, y si no se impulsa su conservación el turismo seguirá estancado o se reducirá a medida que la selva se degrada.
Actualmente, el turismo de mayor calidad y que más dinero deja en la región es el asociado a los barcos crucero y a un número de albergues de lujo: ambos rubros están estrechamente asociados con áreas protegidas, como la Reserva Nacional Pacaya Samiria y el ACR Tamshiyacu – Tahuayo. Y ahí está la paradoja: algunos de los que hablan de turismo como una de las panaceas para Loreto, están entre los que más se oponen a la creación de áreas protegidas, y promueven modelos de desarrollo desfasados, que, aparte de destructivos de la naturaleza, han demostrado ser un total fracaso. Prometer carreteras para impulsar el turismo receptivo, como han hecho algunos, es una ostentosa muestra de ignorancia de lo que buscan los turistas.
Y respecto a Iquitos ciudad como destino turístico: se escucha mucho la queja de que los turistas se van a los cruceros y albergues y no paran en la ciudad. Y razones tienen para ello: el caos y ruido urbanos baten récords mundiales, y turistas que vienen de países ordenados y cultos no lo soportan. No escucho a candidatos ofreciendo solucionar el problema del ruido urbano, promoviendo, por ejemplo, los motocarros eléctricos, que son comunes ya en las calles de ciudades en Asia y África, y son mucho más económicos, eficientes y rentables (amén de silenciosos y limpios) que los que actualmente torturan a los iquiteños.





