Estamos como región desde la ciudadanía rural, urbana e incluso la indígena, trabajando para presentarnos mejor ante el turismo, pero el proceso es muy lento desde brindar la infraestructura adecuada, la seguridad, el buen servicio, la formalidad y la amabilidad con respeto mutuo entre locales y visitantes.
Lo que sí tenemos claro que el negocio del turismo sostenible es una ventana de oportunidades para vivir de ello con dignidad, y es el deseo que manifiestan de palabra las autoridades de turno, pero una vez en el poder no hay esa voluntad de hacer un trabajo realmente articulado.
Parece que el problema de fondo, es que no es sincero ese ofrecimiento dado en la campaña electoral, de realizar planes de trabajo que nos lleven a mejorar en la oferta turística, y más bien están ocupados sus pensamientos en cómo extraer aparentemente con trámites legales, fondos del Estado para beneficio propios.
Una muestra de ello es lo que se viene detectando en algunas unidades de gestión educativas locales donde funcionarios de las actuales gestiones están sacando el dinero con artimañas técnicas que hasta al “seguro” sistema del Ministerio de Economía le engañan, lo malísimo es que estás personas que cometen estos delitos no son procesados, sentenciados y obligados a devolver lo robado, de una forma rápida, tienen el tiempo suficiente para “lavar” el dinero.
La corrupción sigue dominando y desde esferas del gobierno nacional, lo que resulta muy peligroso para una sociedad que se empieza a hastiar y asquear de todo este sistema de corrupción que no da muestras de ser diferente tras uno y otro gobierno que ingresa en todos los niveles. Seguimos secuestrados como sociedad civil por el también sistema electoral que sólo nos usa para emitir un voto, pero luego ni funciona la vigilancia ciudadana porque está creada sólo para ser espectador frustrado.
Aunque hay sectores del país como el Parque Nacional de Tingo María que esta semana ha aparecido en el top de cinco áreas naturales protegidas que recibieron la mayor cantidad de visitantes durante las últimas fechas de feriados, con 1,944; aunque falta más van por un buen camino junto a los profesionales y técnicos que lo impulsan.
Esta es una muestra de que las áreas naturales protegidas se han convertido en las mejores alternativas de turismo de naturaleza en el Perú, garantizando el bienestar y seguridad de sus visitantes, y siendo una estrategia impulsada por el Sernanp para la conservación de nuestra biodiversidad y la generación de oportunidades de desarrollo sostenible en beneficio de miles de peruanas y peruanos. Una experiencia exitosa que debe compartir a los gobernantes y sus sectores de turismo, la entidad impulsora para replicarlo.
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Turismo en áreas protegidas
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