- Declaró el gerente general Juan Pío Flores.
Aunque el número de fallecimientos entre la primera y segunda ola ha sido diferente, lo real es que con ellos hubo mayor ingreso económico a la beneficencia, por la venta de nichos en el cementerio general.
En la llamada tercera ola u olita covid, el volumen de ingreso económico se ha congelado. Y ojalá así siga, que no mueran más personas, aunque ello conlleve un perjuicio para los ingresos de la beneficencia.
En esta nota lo que se quiso fue entrevistar al gerente general a fin de conocer qué vienen haciendo con el presupuesto que ingresa a esa entidad.
“Es política de la beneficencia proyectarnos al futuro, contamos con un plan de inversión. Se construyen pabellones en función a la demanda. Ahora ésta se ha estancado, si hay ingresos por venta de nichos, pero no comparados a la venta en la primera y segunda ola.
Los ingresos que se perciben los invertimos en 3 rubros. Como la protección social del centro del adulto mayor, mejorar y mantener el colegio Calcuta, así como activar el comedor infantil que paralizamos por pandemia. Hay que reabrir porque la extrema pobreza se ha agudizado y los niños se ven afectados. Ver las áreas administrativas y áreas comerciales” dijo.
¿Y siguen los problemas con el centro médico de la beneficencia en manos de privados?
-Sí, hay un litigio que está en manos del poder judicial. Se ha entablado una demanda de desalojo y el poder judicial emitirá su pronunciamiento. Nosotros necesitamos administrarlo para generar mayores ingresos y seguir profundizando en lo que es acción social.
En la beneficencia hay muchas cosas que hacer, pero todo está en función de los recursos que podamos captar.






