Hace más de tres décadas que la enfermedad del Dengue ingresó a nuestra zona loretana y se decía que era un mal que solamente estaba en climas cálidos, pero a estas alturas hasta en lugares de climas muy diferentes ya se ha mudado.
Desde entonces empezamos a decir que tenemos que luchar juntos contra el Dengue, primero eliminando los criaderos del zancudo transmisor, que nos han repetido tantas veces que ese mosquito se llama Aedes Aegypti, que ya lo tenemos retenido en la memoria.
Lo mismo nos han inculcado a lo largo de estos años que no debemos tener recipientes con agua acumulada, porque ahí se reproduce el zancudo transmisor de la enfermedad del Dengue que para esta quincena de octubre podría tenerse muchos casos febriles.
Con las acciones que se vienen realizando, de lo que se trata es que ello no suceda o que se trate de pocos casos. Pero, ya nos conocemos y hasta ahora el Estado tiene que seguir gastando dinero en enseñarnos lo que nos vienen enseñando hace más de 30 años.
Se calcula que los cambios en las costumbres se manifiestan masivamente unas dos o tres décadas después, aunque vemos que con el Dengue seguimos en el proceso de aprendizaje sobre el cambio de actitudes para prevenir el mal.
En esta última experiencia de enfermar en masa ha tenido una evidente diferencia y nos referimos al número de muertes y lo drásticos que se portaron las autoridades como la dictada medida de la cuarentena y otras restricciones, para intentar amenguar los casos de Covid-19, pero por diversos factores el asunto se desbordó.
Las campañas contra el Dengue básicamente se refieren a la fumigación casa por casa, destrucción de criaderos y recojo de inservibles; que sigue sonando en nuestros oídos y poco colaboramos. Es el momento de ponernos una mano al pecho y esforzarnos en cumplir con nuestras obligaciones ciudadanas para evitar después enfrentarnos todos contra todos, buscando culpables.
En esa línea las autoridades están demostrando que pueden realizar una buena coordinación y persuasión para que convocarse entre ellos, así lo han hecho varias veces, el problema es que dura poco, por lo menos hasta lo último que vimos, hoy por hoy están nuevamente en el tema de trabajar unidos.
Necesitamos esos referentes para recuperar la esperanza de que el sector público puede ser eficiente y que se enfoquen a resultados, que sus mensajes sean cual fuere, no caerán en saco vacío y tendremos resultados a corto plazo.
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