Cada día que pasa, la situación se torna más difícil. El agua sigue subiendo. No hay fuerza capaz de detener su avance. Esta será la más grande de las inundaciones de todos los tiempos. Romperá récords antes vistos. Y se le recordará como la que hizo muchos destrozos en todos los pueblos amazónicos.
La presencia de las aguas hasta en sitios ya considerados céntricos, llama la atención de propios y extraños. Y no puede ser de otra manera. No hay precedente alguno de una inundación de estas dimensiones. Los colegios están bajo agua, y eso ha obligado a las autoridades a suspender las clases escolares en los colegios inundados y en los que están sirviendo de albergues a los damnificados.
Los niños no pueden estar expuestos a los peligros propios de esta época, poniendo en riesgo su integridad física. Hasta el momento ya se han registrado más de tres muertes por ahogamiento, esperando que la cifra no aumente. La suspensión de clases es por treinta días y ojalá no se prolongue más, porque eso podría alterar en demasía el calendario escolar.
Lo que preocupa es que el DS que declara en emergencia a gran parte de Loreto por 60 días, es para la ejecución de acciones inmediatas para atender la emergencia y, aquí viene lo preocupante, «rehabilitar las zonas afectadas». Eso quiere decir que en un par de meses, los damnificados, una vez que baje el agua, volverán a sus sitios para el próximo año estar en el mismo problema y las autoridades ofreciendo el asistencialismo dañino, mediático, interesado.
Las clases en esos centros ocupados o por las aguas o por los damnificados, deben volver a programarse considerando las horas perdidas, recuperando en los días sábado, domingo y feriados, lo que se dejó de hacer. Los alumnos no tienen la culpa de los caprichos de la naturaleza. Ellos necesitan estudiar las materias completas de acuerdo a cada grado, porque de lo contrario unos aprenderían más que otros, y eso no puede ser.
Por otra parte, los padres de familia deben ser exigentes en que se cumpla el plan educativo del presente año. Sin recortes, porque eso sería atentatorio para los alumnos. Que a todos se les enseñe por igual y si es que hay que ir a trabajar unos y a estudiar otros, pues que sea así, para el bien de la educación de nuestros niños.





