Faltan muy pocos días para que el moderno avión de Copa Airlines, procedente de Panamá, toque suelo iquiteño. El acontecimiento será el 14 de julio, dando inicio a una nueva intentona por ver a Iquitos convertido en un punto turístico importante en la selva amazónica del Perú.
Pero la pregunta es: qué impresión se llevarán los visitantes al ver calles destruidas, polvorientas o barrosas dependiendo del clima, con huecos y desniveles, donde la movilidad trimóvil va de tumbo en tumbo, removiendo los intestinos de las personas, experiencia nada grata luego de un buen almuerzo. Es así el panorama vergonzoso con el que recibiremos a los pasajeros de Copa, y con el que daremos la bienvenida a los posteriores visitantes, mientras no tengamos una autoridad municipal que se preocupe por hacer de esta ciudad, una bonita y acogedora. Pero no creamos que eso sea definitivo, ya que los turistas ni bien pisan el aeropuerto internacional «Francisco Secada Vignetta», son llevados más rápido que inmediatamente a los albergues ubicados en diferentes zonas de las riberas amazónicas, donde podrán gozar de las bondades de la naturaleza en todo su esplendor y belleza.
El sector turismo espera llegar a tener 50 mil visitantes al cierre del año, pudiendo duplicar esta cifra para el 2013. En ese sentido, la Cámara de Comercio está haciendo las gestiones correspondientes para incrementar los vuelos internacionales directos a Iquitos desde Bogotá y Manaos.
En estos últimos años el sector hotelero ha incrementado notablemente su número de hoteles y hospedajes de categoría, lo que está haciendo posible que los turistas tengan varias opciones a escoger, unas mejores que otras.
Solo se espera que la seguridad ciudadana se vea fortalecida para que los malandrines no anden sueltos a la caza de algún despistado turista para arrancharle sus pertenencias. A quienes vienen a casa, hay que darles el trato cordial y fraterno que une a los hermanos del mundo.





