A propósito de la juventud que va saliendo de las aulas al culminar sus estudios secundarios este 2023, hemos sido testigos de una forma de lo que podríamos considerar, rebeldía positiva, para poder participar en la fiesta de promoción con todos sus compañeros y compañeras de aula.
Ya en días pasados pudimos escuchar a algunas madres de familia, preocupadas por conseguir el dinero para la compra del traje de la fiesta de gala con motivo de despedirse del colegio, etapa que duró más de una década entre inicial, primaria y secundaria.
Mientras se acercaba la fecha, con aflicción expresaban que, si bien habían cumplido con otros pagos para la fiesta promocional, por diversas razones del tema de la economía familiar, era imposible cumplir con el color de tela para el traje de noche sea vestido, o camisa en el caso de los chicos.
¿Se imaginan como nosotros la tristeza de estos estudiantes de secundaria de no poder asistir a su fiesta de promoción que añoraron durante todo el periodo de preparación, incluyendo los ensayos del baile?
Felizmente una chispa de genialidad y amor propio impulsó a determinada cantidad de jóvenes a asistir a la fiesta con el vestuario de noche que tenían disponible y no amilanarse, ni sentirse menos por estar en un tono diferente a sus demás compañeros, rebelándose quizás ante una imposición disfrazada de acuerdo, que pretendía dejarlos de lado.
Ellos y ellas disfrutaron de esos momentos de diversión cerrando una etapa estudiantil para dar paso a otros momentos de la vida. Y nos hicieron recordar justamente a la canción del grupo juvenil argentino de los RBD “Y soy Rebelde” o algo parecido, inspirando este hecho en una rebeldía positiva, salir de los patrones y no dejarse vencer ante los obstáculos.
Y es una muestra que el amor propio se está trabajando mejor en ciertos grupos de jóvenes, pero falta mucho por hacer en estos aspectos que se enmarcan en disfrutar de una buena salud mental, y cómo afrontar adversidades sin que nos dañen emocionalmente.





