Cuando los hermanos de la zona petrolera conocida como las cuatro cuencas y luego cinco cuencas, empezaron su fuerte lucha por la indemnización de sus pueblos que sufren contaminación y, además, que el Ejecutivo brinde las condiciones para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, para Iquitos y toda la región Loreto, era una asilada lucha indígena que no nos compete.
Pero, eso no es así porque finalmente la contaminación afecta en menor o mayor proporción a unos y otros. Las federaciones indígenas seguían luchando como sabían, como podían, con los riesgos que representa y lograron que el plan de cierre de brechas trabajado con el gobierno central le dé sentido a los resultados de una lucha dolorosa que costó cárcel para unos y hasta muertes.
Se dieron importantes avances, pero falta mucho, para que los acuerdos en el marco del cierre de brechas cumplan con los pueblos. Esta lucha permitió hacer ver a la ciudadanía de toda la región que no hay otra forma de conseguir beneficios que unirnos y plantear lo más urgente para que nuestras vidas no se vean amenazadas por diversas actividades, como actualmente con más visibilidad la minería ilegal que contamina con mercurio a los peces, biodiversidad y a los habitantes de comunidades, pueblos y ciudades de Loreto.
Es por eso que la lucha que actualmente emprenden en la cuenca del río Tigre contra la minería ilegal, se asemeja a la emprendida de una forma de unidad por varias cuencas de la zona, pero qué estará pasando para que los del Tigre o quienes decidieron protestar estén solos contra un sistema de silencio cómplice, ni una referencia oficial desde el Ejecutivo a la protesta contra la minería ilegal.
Ninguno de los congresistas por Loreto hablan del tema, tampoco se habla de apoyo desde organizaciones indígenas y mestizas que también se han expresado en otros momentos y espacios, sobre su rechazo a esta nueva o quizás no tan reciente forma de contaminar los ríos, que utilizamos para nuestra dinámica de vida.
Acaso el silencio cómplice se extenderá a otros sectores, entidades, organizaciones, asociaciones, organismos no gubernamentales, alcaldes, gobernación, prefectura, etc., y a todos los que vivimos en Loreto y no hemos mostrado el respaldo a esta lucha desesperada, con errores, que se empuja hasta a situaciones complejas; pero cargada de una gran y escalofriante realidad: nuestros ríos se están contaminando a paso acelerado.
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¿Silencio cómplice?
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