Para los cristianos que intentan ser fieles a la historia cristiana, y al mensaje que acarrea el nacimiento de Jesús, cada año que pasa y que se acercan según el tiempo cronológico a sus propias partidas terrenales; les resulta decepcionante la sentida gran ausencia del protagonista divino de la festividad, que en la práctica es reemplazado por papa Noel, renos, nieves, regalos, luces artificiales, música, outfits, estilos, comida, chocolate, bebidas alcohólicas, etc., todo menos el objetivo celestial.
Son situaciones que a todos nos gusta, eso es innegable, pero que han sobrepasado largamente el objetivo principal de la celebración que es la adoración al niño recién nacido que en la historia cristiana es el enviado de Dios Padre a la tierra, para librarnos del pecado. Y sinceramente alguien se acordó de ello a las 12 de la noche, más bien nos abrazamos deseando felicidades y eso es algo positivo, es buenas vibras, pero seguimos lejos de la razón de ser de la fiesta religiosa.
Y cada vez nos preguntamos que tendría que pasar para que, en la fecha del natalicio de Cristo, sea este acontecimiento el centro de las celebraciones. Quizás en el fondo es una cierta incredulidad, ya que todos sabemos que el 25 de diciembre se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazaret, pero la verdad es que se desconoce la fecha exacta de este hecho histórico, y es un verdadero tema de debate, hasta que Jesús no es el mesías y que tuvo más hermanos por su madre María, y que esa fecha no pasó nada con su venida, sino que habría sido otro mes.
Es posible que estas inconsistencias históricas del mundo religioso, haya llevado a cierta incertidumbre en un buen número de creyentes cuya fe inconscientemente se ha venido debilitando a lo largo de los siglos, y cada vez nos queda más en el ambiente festivo todo accesorio superfluo que rodea a la navidad, menos al nacimiento del también llamado el Salvador.
¿Cómo volver la mirada a la profundidad de la celebración? ¿Cómo devolvernos la fe de antaño al margen de los desaciertos del mismo Vaticano que al fin y al cabo es administrado por seres humanos tan reales e imperfectos como cada uno de nosotros? Y para eso tenemos primero que mandar a un plano más abajo al Noel que ha quitado el protagonismo al Niño Jesús, una tarea nada fácil porque nos ha invadido con su figura, está en las redes sociales, y en todos los espacios el mensaje de paz y amor viene desde este personaje creado e introducido en la historia mucho tiempo después del natalicio del hijo de María. Queda como una tarea pendiente.





