Dentro de la temática política, a la hora de elegir y por mandato de la constitución, se ha establecido la utilización de la segunda vuelta electoral, para definir quién resulta elegido presidente del país.
Reflexionando sobre el tema, determinamos que el uso de la tal segunda vuelta, es consecuencia de la fragilidad de los partidos políticos en cuanto a partidarios se refiere, lo que viene a significar que antes que la segunda vuelta, mediante la ley electoral y la de paridos políticos debería propiciarse el bipartidismo, que por su esencia misma haría inútil a la segunda vuelta, pues sólo dos fuerzas midiendo capacidades, hacen más flexible. Ordenado y democrático un proceso electoral, tal como sucede en las grandes democracias como Estaos Unidos con los partidos republicano y demócrata; y el Reino Unido (Inglaterra) con sus partidos laborista y conservador.
Hay que señalar que si no se lograse vigorizar a los partidos políticos, mediante sendas reformas, tendremos que participar en todo proceso electivo a la mal venida segunda vuelta.
Par lograr tal hecho la ciudadanía deberá propiciar que los partidos más sólidos se encaminen hacia el bipartidismo. Lograrlo sería posible si en la ley de partidos políticos, se establecen exigencias de grandes dimensiones que sólo organizaciones muy fortalecidas podrán cumplir para encaminarse hacia el bipartidismo.
Hasta ahora en las democracias que practican el bipartidismo, nunca se ha recurrido a la malhadada segunda vuelta electoral, que puede evitarse si la rigidez de una ley de Partidos impide la aparición fantasmal de grupitos incompatibles con la noble actividad política. Para lograr el bipartidismo, podría comenzarse diciendo adiós a la segunda vuelta.






