
Encontramos el mismo guión cuando intervenimos una comunidad o pueblo en la frontera de la selva amazónica peruana, con inmensurables riquezas naturales, diversidad cultural que superan las cuarenta naciones originarias y milenarias, modo alimenticio, cosmovisión amazónica, artesanía, entre otros recursos que tienen, pero también nos tropezamos con otra realidad, dura y cruel, la ausencia del Estado, a través de todas las autoridades de turno, con la carencia de energía eléctrica, del sistema de agua potable y desagüe, los centros de salud mal equipados sin asistencia médica profesional, los visibles cuadros de desnutrición crónica en los niños, los colegios sin servicio de internet, que es útil y vital para ellos, en esta vía crucis de pandemia. En estos tiempos electoreros, no se hacen esperar las caminatas con banderines, mingas, partidos de fulbito, abrazos y estrechón de manos, dirigido por fetichistas políticos de momento, arlequines del azar, nada diáfanos, sin ningún conocimiento real e histórico de la zona, mucho menos con un proyecto de visión de desarrollo. Pero lo más importante que encontramos y nos motiva a seguir en esta línea de apoyo, es el poder de la esperanza, alegría, actitud junto a la resiliencia de esta gente, que desean mejorar su calidad de vida y condiciones humanas, que es un derecho y que reclaman a puerta de celebrar nuestro Bicentenario, un derecho que por espacio de años, los gobiernos de turno, les relegaron y dieron la espalda. Es cierto, que la gestión anterior del gobierno regional, empezó la construcción de una carretera, de casi 9 km, que los conecta con Iquitos y Nauta, y este actual gobierno la terminó, pero ambos, sin otorgar los servicios básicos carentes, arriba mencionados hasta la actualidad, denotando un visible gran interés, que les encandila por “el cemento y la pista”.
Esa es una de las razones que motivó a un grupo de personas junto a Iquitos Cultural a emprender un Taller de Turismo dirigido a los niños y adolescentes del lugar, que tiene como objetivo desarrollar su identidad omagua, fortalecer su conocimiento del entorno: historia y medio ambiente, participación en la conservación del lugar y naturaleza, aprender el idioma inglés en la modalidad básica, quienes al final de este taller, ellos serán los responsables de dirigir y orientar a las personas que visiten San Joaquín de Omaguas.
El grupo está conformado por 14 niños y 2 adultos, quienes hicieron un recorrido por la zona monumental de la ciudad de Iquitos, ingresando a la casa que fue del cauchero boliviano más importante que vivió en la ciudad de Iquitos, Don Antonio Vaca Diez, quien falleció ahogado junto a Fitzcarrald el año 1897, en la actualidad una provincia boliviana lleva su nombre y el año 1986 se emitieron billetes con su imagen, en el hermano país andino; visitaron el colegio Fernando Lores Tenazoa, donde les mostraron el arte amazónico en una pequeña galería artística; fueron recibidos en el Hotel Cauchero, donde evidenciaron vestigios de la época del caucho, una línea de tiempo para una mejor comprensión de la evolución de nuestra ciudad, con registros fotográficos de finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, donde se le capta al célebre pintor y fotógrafo alemán Carl Dreyer, junto a otros exploradores en nuestra amazonia, Dreyer hizo un trabajo de registro muy interesante para sus artículos y exposiciones pictóricas; ingresamos a la Prefectura, donde observaron las esculturas hechas por Felipe Lettersten el año 1987, quien nos dejó un invalorable legado, que fueron expuestas en Sevilla, España el año 1992, en la celebración de los 500 años del descubrimiento de América, denominándoles “Los Hijos de Nuestra Tierra” y finalizaron visitando el establecimiento donde funcionó el Banco del Perú y Londres, el año 1914, atrayéndoles la belleza de los azulejos que están revestidos en la fachada e interior de las paredes y pisos, el fierro forjado, vanos y las pilastras con la que se edificaron este inmueble. Este pequeño circuito turístico se denomina “Iquitos, la ciudad de los azulejos”, ya que estas piezas las encontramos de manera lisa o en alto relieve en nuestra ciudad y son la evidencia de la opulencia de nuestra sociedad en sus inicios.
Agradecemos al Alcalde del lugar, Sr. Willy García y a la profesora Neimg Ramírez, por darnos la confianza y poder trabajar de manera cohesionada, seria y consciente por los niños de San Joaquìn de Omaguas. Así mismo, a nuestros colaboradores logísticos de la promoción 1990 del Colegio San Agustín-Iquitos: Jorge Reyes Ferrer, Marcos Cabrejo Vásquez, Camilo Ruíz Garay, Benjamín Saldaña Meléndez, Marco Zegarra del Aguila, Henry Ramírez Acho y José Velásquez Freitas y a los empresarios: Archely Guzmán, María Elena Lau, Mary Celis, Julio Dávila, Jorge Chávez Lazo, Jesús Mesía, Oscar Funes, Francisco Chu, Elke Kind y Marc Plumet.





