Fueron siete décadas en el que se puede relacionar al título de un himno de la monarquía inicialmente europea, que en el tiempo identificó más a Inglaterra con “Dios salve a la Reina”, pero Isabel II, ya no dio para más en su salud, y la monarca inglesa se despidió de este mundo el jueves 8 de setiembre de 2022, dejando importante legado de firmeza en sus convicciones.
A pesar de su avanzada edad pudo ejercer sus funciones, con altas y bajas, con aciertos y desaciertos, siempre mantuvo una imagen de mujer, monarca y gobernante de inquebrantable firmeza, demostrando que se preparó desde siempre para el perfil de su responsabilidad desde el palacio de Buckinghan.
Y suena musicalmente el tema himno para una despedida sin retorno, que va a la eternidad, hasta dónde todos y todas algún día iremos, no sabemos ni cuándo ni cómo. Está consumado y el pueblo inglés en su mayoría tiene el respeto al personaje público, a su monarca, a su reina.
Dios salve a la reina, es el tema musical que no siempre fue de honores para el reinado ya que en la década de los 70 fue usada para atacar a la corona inglesa, sobre todo una juventud que mostraba sus disconformidades, cuando la reina Isabel II se encontraba celebrando su jubileo de plata por 25 años en el trono, asumido desde 1953.
Como naciones no existen tantos hechos históricos que nos vinculen con Inglaterra y menos aún con su realeza que viene de cientos de años atrás, y ojalá nosotros hubiéramos podido rescatar a nuestra realeza histórica de la familia incaica, y administrarla con todos los réditos que tiene la monarquía británica, tan milenaria como la incaica, tan turística por donde se le mire.
Y estando pensando en la muerte de la reina Isabel II y sus actuales repercusiones, nos vino a la mente la novela del escritor peruano- español Mario Vargas Llosa, que recrea en su escrito la vida de Roger Casement, cónsul británico que estuvo por Iquitos y fue quien denunció en Londres las atrocidades y crímenes en el marco de la explotación del caucho, que involucró a Julio C. Arana, cuya empresa creada en Inglaterra negociaba la venta del caucho.
Quizás es uno de los episodios más estremecedores de nuestra historia que vincula directamente a Iquitos con Londres, donde desde hace varias horas lloran la partida física de la reina Isabel II, dando paso al reinado de su hijo desde ayer ya llamado Carlos III, el nuevo monarca, que arrastra una importante antipatía mundial por el trato de Lady Diana (+). El proceso del duelo recién ha empezado en un mundo globalizado, donde de una u otra forma nos impactan los acontecimientos. “Dios salve a todos”.
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Salve a la Reina
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