Por: Adolfo Ramírez del Aguila
Docente de Educación Religiosa

La campaña electoral en ciernes, va llegando a su etapa final, pero también a su punto más crucial y decisivo. Tan interesante está que, hasta los propios curas de Iquitos, expresan con mucha libertad, sus puntos de vista sobre las dos propuestas y sobre los dos candidatos que disputan, en esta Segunda Vuelta, la presidencia de la República. Es el caso del padre Agustín.
El sacerdote diocesano, Agustín Arévalo Angulo, joven cura loretano, utilizando las redes sociales manifestó claramente su posición con respecto a uno de los candidatos presidenciales. Textualmente escribe: “Hasta ahora no entiendo, cómo es que católicos van a votar por un partido comunista. Mírense en el espejo de otros países comunistas y ojalá razonen.” En otra parte remata: “…es hipócrita y fariseo decir ser católico y votar por un partido cuya ideología detesta y hasta odia a la Iglesia.” En clara alusión al partido de Pedro Castillo.
El padre Agustín, actual párroco de la parroquia San Pedro Pescador de Nanay, ya en otras ocasiones, se le vio muy metido en el ruedo de lo político partidario, al apoyar abiertamente a la gestión del controvertido gobernador de Loreto Iván Vásquez Valera, acusado por serios indicios de corrupción durante su periodo; el sacerdote llegó incluso a organizar una supuesta marcha pro Iván, con banderas blancas, movilizando a sus feligreses, al puro estilo del entonces cardenal Juan Luis Cipriani y sus otroras famosas marchas pro vida.
Creo no recordar muchos antecedentes de clérigos loretanos o extranjeros en asuntos terrenales de la política partidaria. Normalmente, los sacerdotes de Iquitos, siempre han mantenido cierta neutralidad pública a pesar de tener todo el derecho ciudadano, pues algunos son peruanos de nacimiento, y por lo tanto electores hábiles.
A manera de anécdota casi folclórica, el padre Juan Anderson, Párroco de Santa Rosa, en una Asamblea Vicarial, propuso que los católicos promovamos un candidato al congreso o un alcalde para que defienda los postulados del cristianismo, al puro estilo de los evangélicos; nadie le hizo caso. O la otra anécdota notable, hace ya muchos años, cuando llegó el papa Juan Pablo II a Iquitos, y eran tiempos de las Elecciones Generales 1985 con el favorito Alan García; le tocó animar al padre Joaquín García y en uno de sus arengas, en vez de decir ¡Viva el Papa!, dijo ¡Viva el Apra!, causando la risa y pifea de los creyentes.
En Lima, el antecedente más polémico es la del ahora cardenal emérito Juan Luis Cipriani, preclaro activista fujimorista con sotana, y su contraparte, la del ya fallecido obispo de Chimbote Monseñor Luis Bambarén. Dos jeraracas de distintas corrientes de pensamiento y acción teológica pastoral. El primero, con una formación ultra conservadora en lo religioso y coincidentemente también en lo político; y el segundo, con una formación jesuita de lado de los pobres y marginados. Ambos en dimes y diretes y pasándose de boca en tiempos de campaña electoral.
Pero en general, los curas y monjas, obispos y arzobispos de la Iglesia Católica, prefieren no meterse en esta camisa de fuerza, para mantener neutralidad y respeto por la decisión que pueda tomar el pueblo en un proceso electoral; porque al final, la Iglesia es de todos, y siempre tendrá la misión de mantener independencia ante el poder de turno, no tanto por asumir una posición oportunista, sino, por una necesaria actitud profética frente al poder, anunciando el Reino de Dios pero denunciando también la maldad de los hombres y su mal gobierno, sean de derecha o de izquierda.
Lo sucedido ahora con el padre Agustín, creo entender en la línea de análisis de la formación que recibe el clero católico en general, una formación muy ortodoxa y conservadora, alineada siempre con lo que piensa y hace Roma. Los Centros de formación del clero actual, fueron diseñados en tiempos de Juan Pablo II y su secretario de cuestiones doctrinales, Joseph Ratzinger, después papa Benedicto XVI, los dos de clara tendencia conservadora. Los jóvenes sacerdotes de Iquitos, por ejemplo, se han formado en seminarios en manos de curas polacos, de una línea muy conservadora y anti comunista. Recordemos que Polonia, lugar de nacimiento del papa Juan Pablo II, fue un país tomado durante la Segunda Guerra Mundial por los comunistas rusos.
Desde esa perspectiva, se entiende el discurso de temor y miedo que infunde el padre Agustín, al leer noticias de ACI PRENSA (plataforma noticiosa del Opus Dei) narrando que el gobierno chino arrestó el pasado 21 de mayo al obispo de Xianxian, 7 sacerdotes y 10 seminaristas. Por deducción simple, hay la creencia que con un gobierno de Pedro Castillo sucedería lo mismo. Seguramente, aunque el padre Agustín se cuida de no decirlo, votar por la señora Keiko Fujimori, sea más conveniente para la Iglesia Católica.
¡Espíritu Santo ven
en nuestro auxilio!





