
Hace 30 años, la señora María Elena García Tejada, madre de tres hijos, tomó una decisión que marcaría un antes y un después en su vida y en la gastronomía local. Desde su vivienda, ubicada en una zona alejada del centro de la ciudad, decidió iniciar un pequeño emprendimiento gastronómico impulsado por la fe, la perseverancia y el deseo de salir adelante. En aquel entonces, muchos de sus allegados consideraron que abrir un negocio en ese lugar representaba un riesgo considerable; sin embargo, su determinación fue más fuerte que cualquier advertencia. Así nació La Fruta, una modesta juguería que contaba apenas con dos mesas y la capacidad de atender con seis personas por turno.
Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo constante, largas jornadas de trabajo y el compromiso de ofrecer productos frescos y de calidad. Poco a poco, la preferencia del público fue creciendo, impulsada por el sabor auténtico de sus preparaciones y la calidez del servicio. Con el paso del tiempo, aquel pequeño emprendimiento familiar logró consolidarse y evolucionar hasta convertirse en un restaurante de tres tenedores, reconocido por su identidad amazónica y su propuesta saludable. Actualmente, La Fruta cuenta con 21 colaboradores y atiende en dos turnos, mañana y noche, bajo la dirección de su hijo Luis Cortegano García, quien ha sabido mantener viva la esencia del negocio mientras incorpora una visión moderna de gestión y atención al cliente.
El crecimiento sostenido de La Fruta se enmarca en un contexto global donde el consumo de jugos naturales y alimentos saludables ha experimentado un notable aumento. Cada vez más personas buscan opciones que no solo satisfagan el paladar, sino que también contribuyan al bienestar integral. En este escenario, los productos elaborados a base de frutas naturales, sin aditivos artificiales y con alto valor nutricional, se han convertido en una tendencia que responde a una mayor conciencia sobre la alimentación y la salud.
En ese sentido, La Fruta ha encontrado un valor diferencial en el uso de frutos amazónicos, reconocidos no solo por su sabor exótico, sino también por sus propiedades funcionales. Diversas investigaciones realizadas por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) con sede en Iquitos, han demostrado que muchos de estos frutos poseen cualidades nutracéuticas, es decir, aportan beneficios a la salud más allá de su valor nutricional básico.
Entre los frutos estudiados se encuentran el ungurahui, el sinamillo, el asaí y el huasaí, los cuales presentan altos niveles de antioxidantes, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos. Estos elementos contribuyen a proteger las células del daño oxidativo, fortalecen el sistema inmunológico y favorecen el equilibrio del organismo. Asimismo, su consumo regular puede ayudar a prevenir enfermedades asociadas al estrés oxidativo y al envejecimiento prematuro, lo que los convierte en aliados naturales para una vida saludable.
La incorporación de estos frutos en la oferta gastronómica de La Fruta no solo responde a una tendencia de consumo, sino también a un compromiso con la revalorización de la biodiversidad amazónica. Al utilizar insumos locales, el restaurante contribuye al desarrollo sostenible de la región, fomenta el aprovechamiento responsable de los recursos naturales y fortalece la identidad cultural de la Amazonía peruana.
Asimismo, este enfoque permite generar un impacto positivo en la economía local, ya que promueve el trabajo con productores de la zona y pone en valor conocimientos ancestrales relacionados con el uso tradicional de los frutos amazónicos. De esta manera, La Fruta se posiciona como un espacio donde convergen la tradición, la ciencia y la innovación gastronómica.
Más allá de su propuesta culinaria, el restaurante se ha convertido en un referente de perseverancia y visión emprendedora. La historia de su fundadora refleja cómo, con esfuerzo y convicción, es posible transformar un pequeño proyecto familiar en un negocio sólido y reconocido. Bajo la dirección de la nueva generación, La Fruta continúa creciendo, adaptándose a las exigencias del mercado y manteniendo intacta su esencia: ofrecer alimentos saludables, de calidad y con identidad amazónica.
Hoy, La Fruta no solo representa un espacio para disfrutar de sabores únicos, sino también un símbolo del potencial que tiene la Amazonía cuando se apuesta por el conocimiento, la sostenibilidad y el valor humano. Su trayectoria hizo que sea reconocido por importantes cocineros de la capital como uno de los cinco restaurantes infaltables de asistir cuando se viaja a Iquitos, demostrando que la unión entre tradición, ciencia y compromiso social puede dar origen a propuestas que trascienden el tiempo y contribuyen al bienestar de la comunidad.
(Jorge Linares).






