- La interpelación y la posible censura a Marilú Martens:
Por: Adolfo Ramírez del Aguila
Docente de Educación Secundaria
Una pregunta de introducción, no para la ministra sino para los peruanos y peruanas de a pie: ¿Ha cambiado en algo la educación después de la interpelación y renuncia de Jaime Saavedra, el anterior ministro de educación? La respuesta es NO, todo ha seguido igual o peor. La posible renuncia entre hoy y mañana, o en su defecto, la censura a la ministra Marilú Doris Martens Cortés (52 años), quizá no cambie en nada el actual panorama del alicaído sector.
La Huelga Nacional de las bases magisteriales, suspendida hasta nuevo aviso, ha reabierto nuevamente el debate, solo el debate, de la educación en nuestra patria, un sector que no encuentra su propio camino de despegue, después de casi 200 años de vida republicana. Mañana martes, está anunciada la decisión de censurar a la jefa del portafolio y pasado mañana quizá nos olvidemos nuevamente del tema educativo.
En la sesión congresal, del pasado viernes, en donde se interpeló a la ministra con 40 preguntas, se cuestionó mucho a los interpelantes como a la interpelada. Los congresistas de la república mostraron sin mucho disimulo, su real interés por la educación en nuestro país: hubo mucha inasistencia. Como una falta de instrucción básica, sus preguntas estuvieron pésimamente elaboradas con escandalosas fallas ortográficas, y eso es un indicativo del nivel académico de nuestros actuales congresistas.
La interpelada, la ministra, tenía una mirada perdida al momento de escuchar las preguntas, porque quizá ya tenía las respuestas bajo la manga, como manda el protocolo, evidentemente; es como tener las preguntas y sus respectivas respuestas, antes del día del examen. Contestó antipedagógicamente, leyendo al pie de la letra, y de vez en cuando, mostraba graves dificultades ortológicas al momento de su exposición. Practique amable lector la palabra “leptospirosis” para que cuando PPK le llame a ser el nuevo ministro de educación, no haga el ridículo al momento de pronunciar las palabras (la ortología, es el arte de pronunciar correctamente las palabras).
No logré mantener activa mi atención durante las más de 12 horas que duró la maratónica sesión del congreso, en donde se interpeló a la ministra; quizá no sirva para congresista, salvo que invente una excusa para no asistir a mis obligaciones funcionales. En el debate, hubo congresistas que intervinieron con conocimiento de causa y dieron cátedra sobre la realidad de la educación y las verdaderas causas de la postergación histórica del sector. La mayoría de los padres de la patria, solo estuvieron para fingir que están preocupados por la realidad educativa.
Antes que se vaya ministra, ojalá renuncie por dignidad, sería interesante que conteste a algunas interrogantes. Pregunta 1: El descuento que usted ha ordenado hacer a los maestros huelguistas, a pesar de haber presentado el plan de recuperación que usted misma exigió ¿Es una acción de represalia y amedrentamiento para que nunca más los educadores nos levantemos en protesta?
Pregunta 2: ¿Es cierto que hay una alianza política y económica de su gobierno con los dirigentes de Patria Roja enquistados por 40 años en la dirigencia del sindicato magisterial? Pregunta 3: Usted que exige mucha meritocracia a los maestros ¿Cómo es que logró ser la directora del Colegio Mayor Presidente del Perú, si no tenía título profesional para desempeñar un cargo de elevada responsabilidad?
Una pregunta final, señora ministra: Usted dice que la Ley de Reforma Magisterial no es punitiva ¿Ha leído usted esa ley? con un mínimo de comprensión lectora del texto, esta ley está diseñada para botar a los maestros y seguramente volverlos a emplearlos bajo el contrato CAS.
Que Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, nos ilumine a todos los peruanos de buena voluntad para que juntos pongamos el hombro para que la educación pública sea de calidad, en bien de nuestros niños y jóvenes del Perú, camino a su Bicentenario patrio.
Amén.





