No es el título de una película de acción, pero en la vida real se aproxima a los ambientes policiales y judiciales en que muchos adolescentes se ven inmersos por actos que posiblemente empiezan con rebeldías inofensivas y luego se van tornado en peligrosas y atentatorias a la legislación vigente.
La infracción a la Ley del y la adolescente no es un tema que sucede solo en la actualidad, por algo existe la legislación desde hace muchos años, lo que sucede es que actualmente se visibiliza más y su ferocidad se ha recrudecido, eso sí es diferente. Al menos así lo percibimos. Antes las infracciones eran por hechos menores, pero ahora hablamos también de criminalidad y eso es escalofriante.
Los de antaño dicen y repiten que la educación actual es muy permisible y está “logrando” estos resultados, a diferencia de la que se impartía hace décadas donde había disciplina. Esta afirmación no es del todo precisa, pero en efecto los jóvenes eran más proclives a la obediencia hacia sus padres, madres o tutores. Era una educación más rígida. Esto es discutible, porque en la actualidad lo que se le reconoce con énfasis a los niños, niñas y adolescentes, es que tienen derechos reconocidos y penados si alguien las incumple.
Quizás faltó no soltar mucho la soga, al punto que un niño de cinco años le grita a su mamá que le va a denunciar si no hace tal o cual cosas, quizás faltó enfatizar en “tienes derechos, sí, pero también obligaciones”, que haya un equilibrio en el mensaje y no un sobrepeso sólo en lo de derechos. Esto también es discutible. Cierto.
En todo caso, lo que tenemos a la vista y nos exponemos todos los días, a cualquier hora del día, por cualquier vecindad o calle, es a enfrentarnos a adolescentes infractores que asaltan, arranchan, roban, en fin, ¿qué hacer? No todo está perdido, por supuesto que no. Es una preocupación latente que debe ir más allá del pensamiento y pasar a la acción a favor de la recuperación de este segmento poblacional y también trabajar en la prevención para que más valiosas vidas adolescentes no se pierdan en una oscura calle sin salida para lograr un futuro con dignidad.





