-Comisión verifica que por muchos años estaban en este lugar, ubicado a 45 minutos desde Nauta.
-La imagen de San Joaquín, de San Rafael, un crucifijo de madera y una campana de metal del año 1700 representa para la Amazonia las reliquias más antiguas de la presencia Jesuita.
-«Es tarea de ustedes cuidar, preservar estas imágenes, ésta campana, ahora ustedes deben ser guardianes celosos de esta riqueza cultural y que Dios les bendiga», dijo entre sollozos el padre Joaquín García…¡Gracias al trabajo del Dr. Aristóteles Álvarez!
Ser testigo quizá de uno de los hallazgos más importantes para la cultura amazónica me llenó de satisfacción y a la vez de sentirme más loretano que nunca. El último fin de semana un grupo de personas a la cabeza con el Dr. Aristóteles Álvarez López y el Padre Joaquín García Sánchez emprendimos un viaje hasta el centro poblado de San Joaquín de Omaguas, ubicado a 45 minutos en deslizador desde la ciudad de Nauta.
La alegría y la emoción que irradiaba el rostro del Dr. Aristóteles Álvarez era sin lugar a dudas indescriptible, con tan solo escucharle hablar sobre los vestigios encontrados le llenaba de orgullo, pero con la humildad que lo caracteriza, de haber sido parte de este descubrimiento a través de varios años de estudio e investigación, tratando de encontrar la respuesta a sus diferentes interrogantes sobre la cultura amazónica.
Además de desempeñarse como jefe de la ODECMA y de impartir justicia en la Corte de Loreto, una de sus aficiones, como él lo llama, es la investigación de estos hechos, he ahí la publicación de dos de sus libros: «Samuel Fritz: fundador de Yurimaguas- Los Jibaros o «Vive quien vence» » y «En busca de la memoria perdida, Samuel Fritz y la fundación de Yurimaguas»
Ya en el lugar fuimos recibidos por el alcalde de este centro poblado Melanio Silva Fernández, quien en compañía de los pobladores dieron la bienvenida a la comitiva, posteriormente llegamos hasta la capilla de madera donde se encontraban estas «muestras vivas», tal como lo llamó el Padre Rafael Gonzales, Párroco de la ciudad de Nauta.
«Estos hallazgos representan la importante obra que hacían los misioneros jesuitas en la Amazonia, ser testigo de estas imágenes me llena de orgullo y me hace sentir más católico que nunca por la forma como evangelizaban los hermanos en aquellos tiempos y que esto es una muestra de fe para ustedes y que la región, el país y el mundo entero sepan que la obra del Señor no es en vano», sostuvo el párroco.
Así mismo el padre Joaquín García quien a sus 62 años de edad y con 40 años investigando y estudiando a la Amazonia, llegó hasta San Joaquín de Omaguas y no quiso perderse este hallazgo, que gracias a la continuidad de los trabajos de investigación y recopilación de datos del Dr. Aristóteles Álvarez se pudo encontrar.
«Hace 8 años vinieron por Iquitos desde su país natal -república checa- un grupo de personas para conocer cuales fueron las ciudades que Samuel Fritz había fundado, y descubrieron que San Joaquín de Omaguas, quizá uno de los lugares más antiguos de Loreto haya sido visitada y fundada por él y eso me llena de felicidad como un loretano mas. Me dedico hace cuarenta años a conservar la memoria viva de la ciudad, en lo que a literatura amazónica se refiere, a conservar el patrimonio del pueblo, la historia entre otras cosas más, y en este caso no es la excepción, me siento muy contento y feliz por estar aquí y ser testigo del hallazgo de estos 4 vestigios que por muchos años estaban en este lugar y nadie sabía nada, pero gracias al trabajo que ha continuado el Dr. Álvarez ahora podemos ver y ser parte de ellos».
Agregó: «Me siento más loretano que nunca, soy un «charapa más» y el día que yo muera quiero que me entierren en Loreto y que encima de mi tumba diga. «Era un árbol de la selva llamado Joaquín», ahora es tarea de ustedes cuidar y preservar estas imágenes y esta campana, ahora deben ser guardianes celosos de esta riqueza cultural y que Dios les bendiga», dijo entre sollozos el padre Joaquín García.
Finalmente el Dr. Aristóteles Álvarez, investigador y estudioso de la cultura amazónica, dijo no sentirse «continuador» de los trabajos del padre Joaquín García, sino ser parte de un engranaje de todo esto a favor de la cultura en la amazonia «Las expresiones del padre Joaquín son una generosidad inmerecida a mi persona que yo lo tomo con mucha humildad, creo que es demasiado, es un exceso de generosidad del padre, referirse a mí como un «continuador» de su obra yo soy un «aficionado de la historia» y como aficionado, en mis horas libres que me deja el trabajo me gusta investigar la historia de la amazonia, porque soy de la amazonia, y la amazonia tiene mucho todavía que ir construyendo en su historia, porque diversas razones han llevado que el rio profundo que navega en la cultura del hombre amazónica no se conoce y se está escarbando eso, para que se conozca».
«Estas imágenes son el testimonio inequívoco de la presencia de los misioneros jesuitas en tierras de la amazonia y son ellos los grandes constructores de la civilización en la selva y gracias ellos es que el Perú ha accedido a estas tierras, sin las sandalias de estos misioneros el Perú no sería un país amazónico y esa es la reivindicación que en esta fecha se ha tenido un hito importante», sostuvo.
Sin lugar a dudas, con el hallazgo de estas imágenes se busca recuperar la identidad histórica del pueblo amazónico, ya que son las más antiguas que se tienen en la historia de la amazonia de las que no se conocían en su contenido, en su significación y por el trabajo conjunto de muchas personas se ha podido hacer el reconocimiento y que la sociedad en su momento también lo hará.
Era hora del regreso, las horas que estuvimos allí pasaron volando y una vez mas comprendí el inmenso amor que este profesional Yurimagüino le tiene a su tierra, dejando de lado muchas cosas, dejando por un momento sus quehaceres en la Corte y en la presidencia del JNE y abocándose en sus ratos libres a descubrir estas reliquias en un centro poblado que le dio las gracias y lo nombró como «Hijo Predilecto». (C. Ampuero)






Muy importante este hallazco, así se encuentran sin descurbrirse los vestigios de los antiguos indigenas huitotos muruy en las cabeceras del rio Eré, en el rio Putumayo, cuando fué niño los ví en las lejanias de la selva, ahora no tengo claro por donde debe ser el camino, los antiguos ya fallecieron y solo me queda el recuero de ver tinajones gianttescos, tiestos, nongos, y los 4 pilares horcones de palo de rosa del tiempo del conflicto con Colombia 1933.