Todo tiene un límite. Parece que eso ha querido decir la presidenta de la República, Dina Boluarte, tras anunciar la declaratoria de emergencia en las zonas de frontera de los departamentos de Tumbes, Piura, Cajamarca, Amazonas, Loreto, Madres de Dios y Tacna, donde actualmente se ha agudizado la violencia común y criminal (sicariato), además de situaciones tensas por asuntos migratorios. Nuestra región está incluida y razones sobran.
En realidad, la ciudadanía en general, sean nacionales o personas venidas de otros países y que viven legalmente y en actividades lícitas; que vienen pidiendo a las autoridades se plasme una estrategia que ponga fin o atenúe grandemente los actos delincuenciales que afecta a todos directa o indirectamente.
Vivimos una crisis nerviosa colectiva por los asaltos que a diario se vienen registrando y cada vez la violencia es mayor y se viene extendiendo preocupantemente entre nuestros menores de edad e incluso se presentaron casos en algunos colegios, en las últimas horas, de agresión portando objeto punzo cortante y agrediendo a otro estudiante.
Por supuesto que la violencia no es una novedad, ha existido siempre, lo que pasa es que se está masificando a través de diferentes formas, donde hasta la defensa propia se cataloga como agresión y sujeta a algún proceso policial y judicial, exponiendo a la población a una indefensión y dando la sensación de “protección” a quien delinque.
La policía no se da abasto, esto es evidente, pero tampoco está con la logística que la coyuntura exige y la población sigue esperando un eficiente desempeño de la investigación policial para desarticular las bandas que parece se consolidad con refuerzo dentro de la misma institución de la seguridad urbana. Lo que también es un tema grave, ya que nos enrostra que la corrupción está en todos los espacios y niveles. ¿Hasta cuándo?
En ese sentido la Presidenta ha precisado que la Policía Nacional del Perú mantendrá el control del orden interno con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Un refuerzo que todavía no se ha detallado sobre esa colaboración, teniendo en cuenta que el personal mejor preparado que se encuentra entre los oficiales no son los que masivamente salen en esta labor, sino los soldados que tienen limitaciones de preparación y les dan enorme responsabilidad de la noche a la mañana, como sucedió en las restricciones por la Covid 19. Se necesita un mejor control y a estrategas.
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