- Un total de 458 ataques contra la libertad de prensa marcaron el año más violento para el periodismo en el Perú, según reporte de la ANP.
El asesinato del periodista Raúl Celis, ocurrido en la ciudad de Iquitos, colocó a Loreto en el centro del año más letal para el ejercicio periodístico en el país. Así lo advierte el informe anual de la Oficina de Derechos Humanos de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP), que documentó 458 ataques a la libertad de prensa durante el 2025.
El balance presentado por la ANP revela que, a lo largo del año pasado, se registró en promedio más de un ataque diario contra periodistas y medios de comunicación, configurando un escenario de violencia sostenida, hostigamiento y restricciones al derecho a informar en distintas regiones del país.
Entre los hechos más graves figuran cuatro asesinatos de periodistas, siendo uno de ellos el de Raúl Celis en Iquitos. Junto a él, también perdieron la vida Gastón Medina en Ica, Fernando Núñez en Pacasmayo y Mitzar Castillejos en Aguaytía, en crímenes que, según el gremio periodístico, se produjeron en un contexto de alta vulnerabilidad e impunidad.
El informe señala que las amenazas y el hostigamiento encabezaron el listado de agresiones con 127 casos, seguidos de agresiones físicas y verbales, que sumaron 114. A ello se añadieron actos de intimidación judicial y presiones administrativas, mecanismos que según el reporte buscan frenar investigaciones periodísticas y generar autocensura.
De acuerdo con la ANP, el Estado aparece como el principal agresor. Funcionarios públicos concentraron 217 ataques, mientras que las fuerzas de seguridad acumularon otros 121, lo que representa más del 70 % de los casos registrados y evidencia una preocupante contradicción en el rol estatal como garante de derechos fundamentales.
El documento también advierte que el periodismo digital fue el más afectado, con 219 ataques, superando a la televisión, la prensa escrita y la radio. Este dato resulta clave para regiones como Loreto, donde los medios digitales cumplen un rol central en la fiscalización del poder y la cobertura de problemáticas locales.
En cuanto a la distribución geográfica, el informe señala que los meses de mayor violencia coincidieron con periodos de tensión política y social, siendo setiembre el más crítico, seguido de octubre y julio, lo que refuerza la relación entre conflictividad y ataques a la prensa.
Para la ANP, los hechos registrados en 2025 constituyen un golpe directo a la democracia y al derecho de la ciudadanía a estar informada. En regiones como Loreto, el asesinato de Raúl Celis se ha convertido en un símbolo de los riesgos que enfrentan los periodistas y de la urgente necesidad de garantizar justicia, protección y condiciones seguras para el ejercicio de la labor informativa. (K. Rodriguez)





