- Expresó el Padre Agustín Arévalo, a todos los que laboran en ese establecimiento médico referencial.



Como se conoce el día de ayer se desarrolló el desfile del personal del nosocomio por el mencionado aniversario. Un desfile atractivo y lleno de orgullo por parte de quienes participaron en él. En ese marco, minutos antes el Padre Arévalo dio un mensaje alentador a todos los trabajadores.
“Ponemos en las manos de Dios todos los trabajos que realizamos, y particularmente tenemos aquí presente a todo el personal que labora y a aquellos compañeros que ya no están en este mundo y entregaron su vida, su tiempo, su profesionalismo para la institución.
Y como no tener presentes a las personas que son la razón de ser de este hospital, que son los enfermos. A los que están hospitalizados, atendidos en consultorios externos, emergencia, que el señor los acompañe, los proteja y les de la salud que necesitan.
Para ser dignos de la bendición de Dios es necesario pedir perdón, necesitamos presentar a nuestro señor nuestro corazón sincero. Hay que entender algo que Jesús quiere enseñar a sus discípulos, y qué es la compasión. Hoy en día está de moda la palabra empatía, el ponerse en el lugar del otro. Pero la compasión va mucho más allá. La empatía la hacemos por ética, la compasión la hacemos por fe y por amor. Lo que no dice el señor es que hay que involucrarnos, ponernos en el lugar de ellos, que sean sensibles a las necesidades de nuestros enfermos.
Hay que pedir al señor que todos nosotros seamos capaces de ser compasivos con el que necesita de nosotros. La tarea de ustedes es fundamental. Cuánta gente viene acá en busca de salud, con sus preocupaciones, con sus necesidades, enfermedades y dolencias y estoy seguro que siempre van a encontrar profesionales deseosos de dar lo mejor por el bien de esos pacientes. Den siempre lo mejor.
No es fácil porque podemos tener muchas limitaciones, pero en medio de ello, sean capaces siempre de dar amor, sean capaces de dar lo mejor en el ejercicio de su profesión. Dios bendiga su trabajo, mucha gente pone su esperanza y salud en ustedes. Dios bendiga este hospital que acoge a tanta gente que viene en busca de salud.
Pedimos a Dios nuestro señor que los acompañe y de la paciencia necesaria, no es fácil tratar a un paciente, atenderlo, no es fácil. A veces cuando es familia lo podemos hacer con empeño. Cuando no es familia nuestra los pacientes, nos puede costar atender y ahí es donde la labor de ustedes recobra más riqueza. Porque tratarlos con amor, con delicadeza, tiene mayor mérito.
Dios los bendiga a todos ustedes, al personal que brinda su trabajo aquí, que les dé calidez, verdadero amor, que su profesionalismo haga mucho más grande este hospital que hoy cumple 35 años de creación”, habló Arévalo. (LMHL).





