- Expresó Bea Prusinowska, responsable de la Oficina de Defensa de la Vida y la Cultura del Vicariato Apostólico San José del Amazonas.
- El mencionado Vicariato también está presente en las cuencas del Putumayo, Amazonas, Yavarí, el Napo y sus afluentes.
A la representante se le consultó sobre el derrame petrolero en el río Amazonas y afluentes como Yanashi y otras comunidades. “El derrame sorprendió a toda la población porque por ahí no trabaja ninguna empresa petrolera. Los afectados fueron los comuneros de Yanashi y otros pueblos aledaños a lo largo de la cuenca del Amazonas donde se evidenció el crudo de petróleo.
Se afectó uno de los principales derechos de la población, como es el derecho al agua, el agua es vida, es salud. De lo contrario llegan las enfermedades, tal como dio a conocer el director del colegio, debido a que muchos escolares se habían enfermado.
Nuestra preocupación va porque primero llegaron con apoyo, pero no fue suficiente, la población está limitada. Muchos se dedican a la pesca, a realizar varios trabajos en el río y ahora no los pueden hacer. Me preocupa porque se ha afectado a las personas en estado de vulnerabilidad, como son los niños que tienen anemia o desnutrición, a los adultos, a todos.
Hay muchos misioneros que están presentes en la zona, nos solidarizamos con las poblaciones y exigimos a las autoridades que cumplan su rol. La municipalidad distrital no actuó rápidamente, el gobierno regional y sus órganos, tampoco.
De las entidades, autoridades y todos nosotros, depende prevenir para que no haya más accidentes, hay que cuidar nuestro recurso de agua dulce.
Que el río Amazonas no sea solo de nombre una maravilla natural del mundo, hay que cuidarlo. El agua es vida. Es una fuente de agua dulce muy importante, ahora tenemos que actuar todos para prevenir estos accidentes. Hay que cuidar la vida, el agua, a las poblaciones más vulnerables que son los pueblos indígenas”, habló Bea. Y tiene razón.





