No es un drama de novela turca, ni un guión de película hindú. Lo que vivimos todos en el contexto del asesinato de la joven profesional requenina Tessy López López, es para reflexionar en aras de la paz social que entre todos debemos construir y fortalecer. Esto también en el marco del respeto a las competencias de las instituciones del país.
Y todos tendríamos que ubicarnos en que nadie es culpable hasta que las pruebas contundentes demuestren lo contrario. Si Alexander Peña Ramos, es el responsable de la muerte, y lo dijimos en su momento, que sea el resultado de las investigaciones que lleven a esa afirmación, y no los elementos acusatorios preliminares que pueden inducir a error.
Como se hizo público, el principal sospechoso Alexander Peña ha sido puesto en libertad el día lunes en horas de la tarde, luego de haber sido dictado en su contra una orden de detención preventiva de varios meses, tras el pedido fiscal que para las circunstancias actuó conforme a las posibilidades que brinda la legalidad.
Peña Ramos estuvo varias semanas en el Penal de Varones de Iquitos y el recurso de excarcelarlo se debió básicamente a que en las imágenes de videovigilancia aparece en los lugares que dice estuvo, justo en los momentos que presuntamente habría alguien ejecutado a Tessy. Se pudo confirmar que él estaba en otros lugares.
Las investigaciones continúan y nos parece bien que se haya excarcelado a Peña porque lo que se le imputó para el dictado de detención preventiva quedó sin sustento. Sin embargo, quedó flojo el argumento inicial de Peña sobre la supuesta sangre encontrada en varios lugares de su habitación, aduciendo un problema de salud bucal, cuando finalmente los análisis arrojaron que no era sangre humana. Es un punto que el investigado tampoco quiso recordar. “Estrategia fue”, dicen algunos como para justificar una posible falsedad.
Aquí no hay héroes ni villanos. Estamos frente a un proceso de investigación que continúa y apareció un nuevo imputado que al parecer se cuidaron en no mostrarlo públicamente, quizás por ser policía. Lo que sí preocupa es que no se cuente en Iquitos con un laboratorio autorizado para realizar las pruebas respecto a criminología. Se tienen que llevar a Lima las muestras y los resultados demoran mucho, mientras la fiscalía hace alegatos para evitar la presumible fuga de sospechosos en potencia. Esto afecta a todo un sistema de justicia.
El otro escenario es de las redes sociales que en muchos casos como el de Alexander Peña, se han excedido en calificativos incriminatorios prematuros. Y es que en investigación criminal pueden ocurrir giros insospechados. Esperamos, como seguro ustedes, que la muerte de Tessy López se esclarezca y que él o los culpables paguen por su acción criminal conforme al Código Penal vigente.
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Pruebas «erradas»
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