El fin de semana termina con varias alertas unas que vienen de la naturaleza y otras de las omisiones del ser humano. De lo natural conocemos que es por la temporada de lluvias que acompaña el crecimiento de los ríos Amazónicos que parece será fuera de lo normal y se tienen que tomar previsiones para aminorar el impacto.
Sobre las aparentes omisiones del ser humano, hemos tenido una muestra con lo ocurrido ayer en el río Nanay justo debajo del puente del mismo cuando una embarcación fluvial, se envolvió en llamas y los turistas se empezaron a lanzar a las aguas movidas.
Lo que se pudo observar es que los ocupantes llevaban puesto los chalecos salvavidas, un factor importante para salvaguardar la integridad física, siendo una muestra de responsabilidad de los mismos, puesto que hemos vivido experiencias en otros viajes donde varios pasajeros se negaban a ponerse el chaleco.
En otra experiencia de viajes pudimos apreciar la actitud de un transportista fluvial que se puso fuerte e hizo valer su autoridad cuando tres pasajeros se negaban a ponerse su salvavidas, recordamos que les dijo algo así, como que el que manda en esos momentos es él, así como en un avión el capitán de vuelo, y que no va zarpar si no se ponen los chalecos, o en todo caso se deben bajar del deslizador.
Los tres irresponsables no tuvieron otra opción que ponerse los chalecos a lo que todos los demás pasajeros aplaudimos. Pero otro tipo de desgracias vienen no de forma “fortuita”, sino por la irresponsabilidad de no supervisar el estado de, por ejemplo, artefactos en un restaurante como lo ocurrido en un local céntrico de Iquitos donde el ventilador de techo se desprendió y cayó sobre la cabeza de un comensal.
Lamentablemente la justicia del Perú todavía está muy lejos de otros países desarrollados que le hubieran caído con toda la drasticidad legal, y apenas reconocieron atenciones. Dios quiera no haya secuelas en la víctima. Y nos preguntamos qué va pasar con la desgracia de anoche en un centro comercial en Trujillo donde la infraestructura del techo se vino abajo afectando a comensales, cuál será la aplicación de la ley frente a ese local comercial, también irresponsables atentando de forma culposa contra la vida, el cuerpo y la salud del público consumidor. Estos casos no pueden calificarse de “fortuitos”, termino que desde partes policiales se utilizan para atenuar delitos. La corrupción en su máxima expresión ante indefensos ciudadanos.
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