La preservación de una especie siempre ha sido una preocupación no solo de las autoridades, los investigadores y ambientalistas, sino de toda persona que tiene conciencia de lo importante que es cuidar las especies de fauna y flora.
En recursos hidrobiológicos, el paiche es la especie más codiciada por su demanda en cualquier mercado nacional o internacional. En días pasados, un operativo conjunto realizado por la Dirección Regional de la Producción, Aduanas Sunat y la Policía Nacional, se detectó en una embarcación procedente de Islandia, río Yavarí, más de una tonelada de paiche seco salado, totalmente ilegal, ya que cada uno estaba por debajo de la medida mínima para ser capturado.
Eso es un crimen. Porque si matamos a las especies jóvenes, más adelante no tendremos ejemplares adultos y sin estos no hay reproducción. Ese es el peligro, la extinción de un recurso invalorable, a manos de una gavilla delincuencial que solo ve ganancias para sus bolsillos, posponiendo o desconociendo las disposiciones reglamentarias para la pesca.
Ya terminó la veda del paiche. Es cierto, por eso mismo hay que cuidar a los ejemplares que están creciendo para más adelante nos ofrezcan su deliciosa carne y para que siempre exista en nuestros ríos y cochas el preciado arapaima gigas.
Mano dura con quienes infrinjan el reglamento que fija en un 1.60 m. la talla mínima para la pesca del paiche. Un centímetro menos, debe ser objeto de castigo para que más adelante no lamentemos su extinción.
Lo decomisado en el último operativo será destinado a centros de ayuda y protección social, ojalá en su integridad y que no vayan quedando kilos en las mesas de quienes tienen el manejo de su distribución





