El libro pretende poner en la conciencia de la población las estructuras que perturban el medio ambiente urbano y saber qué beneficios han traído. El arquitecto Alberto Ríos, lo que muestra en este interesante y crítico libro, una serie de fotografías chocantes que a la gente le llame la atención para que tenga un sentido de lo que significa el arte, el urbanismo, y en circunstancias como éstas tener espacios ocupados y que son inadecuados para una estructura.
En este libro también se puede apreciar una presentación elaborada por el Padre Joaquín García Sánchez, denominado «Urbanismo al revés», en el cual el especialistas lo describe desde una perspectiva del deterioro del ambiente urbano, toda la contaminación visual a la que estamos expuestos, provocando esos trastornos en nuestra cultura y por ende nuestra identidad como personas, como ciudad, como región.
En Iquitos, a simple vista se puede apreciar que no existe ni la más mínima planificación para hacer las cosas. Iquitos es una ciudad que cuenta con unos 450 mil habitantes aproximadamente, esto ha sido generado por la migración «Antes había una clase media, diríamos, eran los descendientes de los migrantes que habían descendido por el río primero de Borja y después de otras ciudades de la selva Alta, por los años 50, y después cuando vino la época del caucho, entraron todos aquellos que emigraron de otros países, los españoles, portugueses, franceses, alemanes, chinos, y algunos japoneses, eso generó una nueva raza también, una nueva manera de ver la ciudad, la historia. Ya en la época de los 80 llegaron más gente y estas clases han ido emigrando y ahora han llegado otras personas, gente andina, gente costeña y hasta gente que lava dinero, quienes no tienen ni la más mínima idea de lo que significa nuestra historia, gente que no son de acá y no tienen ni la más mínima identificación de nuestra cultura, es ahí hasta dónde quiere llegar el arquitecto Alberto Ríos».
Porque la población de Iquitos está tan adormilada, no tiene ninguna respuesta, ninguna acción contra las cosas que pasamos
El adormecimiento es ese temor a no querer mirar hacia atrás o no tener la capacidad de poder desarrollar esas ideas, esas respuestas que cada uno tenemos. Debe haber cambios, empezando de la educación porque es una educación para afuera no para acá y acá los únicos que pensamos en el aquí, en el ahora, somos los que hacemos maestrías como alto estudios amazónicos, con gente que está trabajando acá, y que es lo que pretendemos generar liderazgo, gente pensante, una educación más clasificada. ¿Cuántos de los maestros han ido a la biblioteca amazónica?, es por eso urgente los cambios. (MIPR)





