
Hoy en pandemia están más abandonadas que nunca. O presa de algunos “alucinados” que llegan para arrebatar cualquier cosa o hacerlas de su guarida para volar hasta donde les alcance el estupefaciente.
Hace unos dos años se hizo un reporte de todas las viviendas construidas por la zona del gobierno regional, en una parte obsequiaron algunas casas a los familiares caídos en la protesta del 24 de octubre de 1998.
Sin embargo, el resto de casas nunca fueron ocupadas por nadie, ya sea por la zona, por el pequeño espacio y costo final de la vivienda. Nadie fue. Luego se ubicó una oficina para informar sobre el destino de las casas.
Se adelantó que se sacarían a remate, a bajo costo, luego el que mencionó eso, se retractó y dijo que no dijo lo que dijo. Lo real es que ha pasado mucho tiempo y las casas siguen ahí destruidas por el tiempo o por los rateros que les quitan algunos accesorios. Ojalá y pasada la pandemia, alguien tome acciones al respecto.






