


Enviaron a ingenieros a ver posible mejoramiento de sus escaleras, pero luego no regresaron.
Uno de los tantos alcaldes que están pasando por el distrito de Belén, visitó la famosa Iglesia Nuestra Señora de Fátima, prometiendo sin rubor en la cara al Padre de dicha casa de Dios; que enviaría a un grupo de profesionales para que puedan ver la posibilidad de mejorar las escalinatas que llevan hacia el último piso (terraza) de la iglesia, a fin de hacer de ese espacio un punto turístico.
Los ingenieros fueron un par de veces, hablaron de reforzar las bases, así como agrandar los escalones de las escaleras que ahora son muy angostos, e igualmente, reforzar las barandas para que las personas puedan apoyarse y continuar con la alta ruta hasta el último piso. Pero luego los ingenieros no volvieron más. El alcalde menos.
Hoy, año 2026, subir las escaleras, es todo un reto. Aunque al final la vista observada (Iquitos en gran magnitud), compensa todo el temor y el cuidado puesto en cada escalón pisado de la muy angosta escalera. Incluso hay un tramo que no es una escalera de cemento, sino de fierro.
El polvo, las telas de araña, la humedad, son compañeros cotidianos de una hermosa y grande campana antigua, donde se lee algunas letras como: AÑO, pero no se ven los números. Una pequeña puerta de fierro, cuyo cerrojo se mostró un poco duro, se abre para dar pase a un viento delicioso bajo un sol inclemente. La vista es espectacular.
Casas, negocios, vehículos grandes y chicos, mucha gente, en resumen; el corazón financiero palpitante de la capital de la Amazonía. Los ríos luciéndose en su creciente, achicándose los árboles, pero siempre guardando su majestuoso verdor amazónico.
Pero este tipo de vistas y mejoras para el turismo local, no parece importar a las autoridades que vienen gobernando la provincia y el distrito de Belén. Hasta ahí llegaron artistas de la famosa película española: “La Casa de Papel”. Se quedaron enamorados de todo lo contemplado.
Hace años se intentó dar vida turísticamente al lugar señalado, pero de un momento de novedad, no pasó a más. Y ahí sigue ahora esa hermosa terraza, estoica, aguantando sol y lluvia intensa. Soportando olvido e indiferencia de las autoridades de turno. Cómo soportan sus paredes y escaleras, la cantidad de polvo que surge en el tiempo y las telas de araña que las rodean. ¿Alguien hará algo algún día por rescatar ese hermoso patrimonio?





