- Ex decana de Colegio de Arquitectos indicó que se debe concentrar en verdaderamente mejorar la calidad de vida en la ciudad

Gran polémica ha generado en toda la población, que, el alcalde de la Municipalidad Distrital de San Juan Bautista, Martín Arévalo, anunciará como su nueva gran obra la construcción de una enorme escultura de una mano sosteniendo un juane en el centro de la plaza Abelardo Quiñones, más aún en tiempos de crisis económica debido a la actual pandemia del coronavirus.
Y es que destinar presupuesto para una obra irrelevante en estos momentos pasa de lo risible a lo realmente indignada. Por ello, muchos ciudadanos le hicieron recordar al alcalde Martín Arévalo que la mayoría de las calles del distrito de San Juan Bautista están en mal estado, tal es el caso de la Av. Abelardo Quiñones (solo por poner un ejemplo). Basta solo en observar el estado de las calles que están al frente y en los alrededores de la plaza Abelardo Quiñones para darse cuenta que destinar presupuesto, en estos tiempos de crisis, a la construcción de una escultura irrelevante, es una muy, pero, muy mala idea.
Al problema del mal estado de las calles también hay que agregar la inoperancia de la comuna para ofrecer a sus ciudadanos un buen servicio en el sistema de recojo de basura o el hecho de la inseguridad ciudadana que se vive en el distrito, también está el tema de varias obras anunciadas que aún no han empezado a ejecutarse, como la carretera a Santo Tomas. Así que, el dinero que viene gastando la comuna muy bien se pudo destinar en verdaderas obras a favor del pueblo.
La ex decana del Colegio de Arquitectos del Perú – Consejo Departamental de Loreto, Arq. Gabriela Vildósola, se pronunció sobre este tema, señalando que en otro contexto (es decir si no hubiera pandemia ni crisis económica) la construcción de esta polémica escultura sería una decisión acertada, pero, preocupa que las autoridades se centren en ese tipo de cosas en vez de mejorar la calidad de la ciudad.
“La escultura como expresión artística, su significado y hasta su ubicación podrían ser válidas. Sin embargo, lo que preocupa es que sea en esas cosas en las que se concentran las autoridades y sus funcionarios y no en mejorar verdaderamente la calidad de la ciudad: en dotar de más y mejores espacios públicos, aumentar el verde urbano, con más árboles; en controlar el ruido de motos y motocarros, cuyos niveles afectan considerablemente la salud de todos”, mencionó la arquitecta Vildósola.
“Las autoridades deben preocuparse por mejorar las calles para las personas, no para los vehículos motorizados, con veredas anchas y accesibles para que podamos caminar libres y seguros, incluso quienes tiene alguna dificultad motora; en trabajar por una ciudad limpia y saludable, entre otras cosas. Necesitamos hacernos las preguntas correctas. ¿En qué ciudad queremos vivir?, ¿Qué ciudad es la que quiero que disfruten los turistas?” agregó la reconocida arquitecta. (R. Graicht)





