La inseguridad ciudadana se extiende cada vez más a la población de la zona rural y a las cuencas de los ríos se los podemos ubicar como zonas acuáticas en riesgo, donde empezaron asaltando a naves pequeñas como los llamados “rápidos” luego se extendieron a las lanchas con mayor cantidad de pasajeros, y en los últimos tiempos hasta a embarcaciones que transportan petróleo.
De estos actos delictivos son responsables los llamados “piratas de río” que vienen actuando con mayores posibilidades de evadir la acción policial dado la inmensidad de nuestros ríos y los recovecos que puedan encontrar para escondites momentáneos. Tampoco contamos con una policía fluvial especializada en estos tramos, y el actuar de Capitanía de Puertos es muy limitado, aunque oficialmente es su responsabilidad.
Mientras tanto los asaltantes siguen generando tensiones también en las rutas fluviales, como lo ocurrido ayer en la jurisdicción del distrito de Fernando Lores – Tamshiyacu, donde una banda asaltó a los tripulantes de la embarcación Curaray I, que transportaba crudo por el río Amazonas.
El hecho delictivo ocurrió a la altura de la localidad de Tamshiyacu cuando la nave se encontraba en plena navegación. El caso fue denunciado por los trabajadores de la embarcación, quienes acudieron a la comisaría de Tamshiyacu para formalizar la denuncia por los presuntos delitos de robo y secuestro.
Según se conoció los seis tripulantes declararon que varias pequeñas embarcaciones interceptaron la nave y los obligaron a detenerse en medio del río. Y que los atacantes los redujeron y ataron de manos, tras lo cual sustrajeron electrodomésticos, dinero en efectivo, teléfonos celulares y el crudo que era transportado en una chata.
Este caso funcionó la alerta al personal policial que ejecutó un operativo, permitiendo recuperar la chata con el combustible robado e intervenir a cuatro personas que serían presuntos receptadores. Como es el procedimiento a la zona llegaron efectivos del Departamento de Investigación Policial (Depincri) de Iquitos, quienes trasladaron a los cuatro detenidos y a los seis agraviados hacia la ciudad para continuar con las diligencias correspondientes. Se podría decir que es un final un tanto “feliz” por el crudo recuperado, pero, el terrible momento que vivieron con riesgo de perder la vida, más las demás pertenencias robadas, es un caso más en perjuicio de quienes trabajan honradamente para subsistir.
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