En este año que va terminando, la producción de más de 2 millones de alevinos de peces nativos por parte del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana, nos hace recordar a las palabras de un expresidente del directorio de esta entidad cuando señalaba que las autoridades políticas no se interesan por los proyectos de gran utilidad para la población loretana.
Mientras el referido instituto por su parte señala en un informe que este 2025 ha logrado llegar a cerca de 3 mil familias en un total de 503 comunidades rurales e indígenas para que fortalezcan su alimentación y puedan generar con la comercialización de peces, nuevos ingresos para sus familias.
Sorprende que ante tan positivos resultados las entidades públicas a través de quienes las dirigen no realicen acercamientos al Instituto de Investigaciones para llevar adelante proyectos como la crianza de peces, que incluso podrían abastecer a los programas de alimentación escolar, generando un ingreso fijo del Estado, así indirectamente generar trabajo en las poblaciones rurales.
Y eso que el IIAP tiene más proyectos con resultados exitosos que se ubican en la línea de los llamados también negocios verdes. Y no deja de inquietar porqué tanta información bien trabajada científicamente tenga que seguir encarpetada, o en su efecto llegando de forma limitada a las poblaciones, porque de darse las alianzas de los gobiernos públicos con el instituto, quizás estaríamos hablando no de más de 2 millones de alevinos de peces nativos, sino de 30 millones o mucho más.
Acá no se trata de sueños, está en la práctica, las experiencias exitosas en las comunidades hasta donde han podido llegar son una muestra de ello, y solamente estamos hablando de un producto: peces nativos. Existe mucho más como resultado de investigaciones científicas financiadas por el Estado, que el Estado mismo permite que no sea utilizado de forma masiva, en aras del desarrollo regional.





